Crónicas de la Vega Baja • Reconstrucción y Urbanismo
La reconstrucción de la Vega Baja:
El nacimiento del urbanismo sismorresistente
1. José Agustín de Larramendi y la Escuela de Caminos
La llegada de Larramendi no fue casualidad. España, a través de la Escuela de Caminos y Canales fundada en 1802 por Agustín de Betancourt, había creado un cuerpo de élite científico-técnico. Larramendi, quien llegó a ser director de esta institución, representaba la nueva mentalidad ilustrada que priorizaba el cálculo estructural y la física sobre la improvisación tradicional.
2. Principios del urbanismo sismorresistente
Tras analizar el comportamiento de las ruinas, Larramendi implementó criterios revolucionarios para evitar futuras tragedias:
- Trazado ortogonal (cuadrícula): Calles rectas y perpendiculares que evitaban cuellos de botella.
- Anchura de vías: Espacio suficiente para que, ante el desplome de fachadas, el centro de la calle permaneciera transitable.
- Limitación de altura y patios de escape: Casas de una sola planta con grandes patios interiores para refugiarse sin salir a la calle.
3. La estructura de mando: Tres pilares
La reconstrucción fue centralizada por Fernando VII a través de un engranaje eficiente:
- Félix Herrero Valverde (Superintendente): Obispo de Orihuela, máxima autoridad política y gestor de fondos reales.
- José Agustín de Larramendi (Planificador): El cerebro técnico que diseñó los nuevos trazados.
- Eugenio Fourdinier (Director operativo): Encargado de ejecutar a pie de obra la visión de Larramendi.
4. El caso excepcional de Rojales
A pesar del daño severo, Rojales no siguió el modelo de cuadrícula de Larramendi. Esto se debió a factores geográficos (su unión al cauce del río Segura y sus casas-cueva, que resistieron el seísmo de forma natural) y a la dificultad de realizar expropiaciones masivas. En Rojales, los fondos reales se destinaron a reparar y consolidar el núcleo existente en lugar de refundarlo por completo.
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