martes, 28 de julio de 2026

TORREVIEJA, JULIO DE 1901: FIESTAS, MAR Y DEVOCIÓN EN EL PASEO DEL DUQUE DE LA VICTORIA

 

TORREVIEJA, JULIO DE 1901: FIESTAS, MAR Y DEVOCIÓN EN EL PASEO DEL DUQUE DE LA VICTORIA

(A la luz de la fotografía de la Colección Francisco Sala Aniorte y el programa de «El Diario de Murcia»)

EL ESCENARIO: EL CORAZÓN MARÍTIMO DE LA VILLA

La imagen que contemplamos es mucho más que una fotografía antigua: es una ventana abierta a la Torrevieja de hace más de un siglo. Muestra el Paseo del Duque de la Victoria, espacio que después pasaría a llamarse Paseo de Canalejas hasta adoptar su nombre actual de Vista Alegre. Conservada en la Colección Francisco Sala Aniorte y remasterizada por Javier Andreu, capta la esencia de una villa de apenas 3.000 habitantes, donde la vida giraba por completo alrededor del mar, la pesca y la extracción de sal en las lagunas cercanas.

No había aún grandes hoteles ni avenidas pavimentadas: solo tierra compactada, palmeras recién plantadas, construcciones bajas y toldos de lona que protegían del sol. A la izquierda se distingue el Casino, inaugurado en 1884, punto de encuentro de la burguesía local; y al fondo, la inmensidad de la bahía que daba sustento a todas las familias. En la escena se mezclan hombres con trajes oscuros y sombreros, mujeres con vestidos largos y mantones, marineros y niños: una comunidad unida por el mismo destino, que ese julio de 1901 se preparaba para vivir sus fiestas mayores de verano.

LA FIESTA: EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN

Aunque la patrona titular de Torrevieja es la Inmaculada Concepción, celebrada en diciembre, estas celebraciones veraniegas estaban dedicadas a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros y pescadores. Su festividad caía el 16 de julio, y el programa publicado por El Diario de Murcia abarcaba desde el 6 hasta el 25 del mismo mes: días de preparación, solemnidad y despedida, organizados con el esfuerzo conjunto de cofradías, armadores, comerciantes y el Ayuntamiento.

Todos los actos reflejaban la identidad marinera del pueblo:

  • El día 6, fuegos artificiales frente al Casino a cargo del reconocido pirotécnico Ramón Lidón «Carota», que iluminaban la bahía para dar inicio a las fiestas.
  • El día 7, la gran verbena en el propio Paseo del Duque de la Victoria, el espacio que vemos en la fotografía, lleno de música, bailes y puestos populares.
  • El día 8, elevación de globos en Las Rocas, acompañada por la Banda de la Beneficencia de Murcia —conjunto que amenizaría casi todos los actos durante semanas—.
  • El día 9, las tradicionales cucañas en el mar: troncos engrasados sobre el agua donde los jóvenes demostraban su destreza marinera.
  • El día 10, regatas a remo con premios en metálico y embarcaciones, seguidas por la iluminación a la veneciana en la Plaza de la Constitución.
  • El día 11, las singulares regatas de caballos marinos, una tradición propia de estas costas donde jinetes guiaban a sus animales nadando por la bahía.
  • El día 13, festejos en la Glorieta de Capdepón; y el día 15, gran diana matutina, salvas y fuegos en el Muelle de Antonio Mínguez, el corazón del tráfico marítimo de la época, como preludio a la festividad del día 16.
  • El día 17, conciertos en Las Rocas; el día 19, iluminación de todos los buques surtos en la bahía y serenatas junto a los primeros balnearios que empezaban a recibir visitantes; y el día 25, un gran pasacalles de despedida por las bandas de música.

Cada noche, cuando no había actos especiales, la música de la Beneficencia de Murcia volvía al Paseo del Duque de la Victoria, convirtiéndolo en el centro vivo de la celebración.

EL SENTIDO DE UNAS FIESTAS

En la Torrevieja de 1901, estas celebraciones no eran solo ocio: eran el momento de descanso anual tras meses de trabajo duro en el mar y las salinas, la ocasión para reafirmar lazos familiares y vecinales, y sobre todo, la expresión de una fe profunda. La Virgen del Carmen no era solo una imagen religiosa: era la protectora a la que se encomendaban cada vez que salían a pescar, la esperanza contra temporales y naufragios.

El momento más emotivo de todos, que no aparece detallado en el programa porque se centraba en los actos públicos, era la procesión marítima del día 16: la imagen de la Virgen recorría la bahía embarcada, acompañada por toda la flota decorada con banderas y flores, entre salvas de aplausos y cohetes.

La fotografía que tenemos es el testimonio silencioso de aquella época: un pueblo sencillo, arraigado a su tierra y a su mar, que celebraba con humildad y orgullo su identidad. El Paseo del Duque de la Victoria cambiaría de nombre y de aspecto con el paso de los años, pero el espíritu de aquellas fiestas de julio de 1901 —la devoción a la Virgen del Carmen, la alegría compartida y el vínculo indisoluble con el mar— sigue vivo en la Torrevieja actual.

Paseo de Torrevieja en 1915

Paseo de Vista Alegre en 1915

Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

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