El hotel Tío Chus, con 500 habitaciones, que se había abierto en 1974 tuvo una existencia efímera, pues cerró las puertas por problemas económicos justo un año después. La Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos adquirió el inmueble a los acreedores por 260 millones de pesetas para destinarlo a residencia vacacional de agricultores y ganaderos.
Fueron los afiliados a la Hermandad quienes, a través del pago de la denominada Cuota Sindical Obrera, pagaron el precio de este hotel.
Esta circunstancia creó, a partir de 1979 (cuando una vez aprobada la Constitución se disolvió este sindicato agrario de adscripción obligatoria), un problema jurídico que tardó treinta años en resolverse.
La cuestión era: ¿de quién era propiedad la residencia? ¿Del Estado, de un sindicato que ya no existía, de sus afiliados…?
Finalmente se consiguió vender el inmueble y hoy es el Hotel Playas de Guardamar, aunque en la memoria colectiva seguimos llamándole Campomar.
El Contexto Político-Social: Un Pueblo en Transformación
A mediados de los años 60 y durante la década de los 70, Guardamar del Segura se encontraba en una encrucijada crucial. A las Corporaciones Municipales del momento les comenzó a preocupar seriamente la falta de salidas laborales para los jóvenes locales. Fue bajo las alcaldías de Francisco Ortiz Trigueros (cuyo mandato cesó en marzo de 1966) y de su sucesor, Francisco Ramón García Viudes —quien pilotaría la transición local hasta las primeras elecciones municipales democráticas de abril de 1979 con la llegada de Manuel Senent Pérez (UCD)—, cuando el consistorio apostó decididamente por la industrialización y el turismo.
Aunque el imponente hotel de más de 500 habitaciones con vistas al mar no nació como un alojamiento turístico al uso —ya que bajo la tutela del Ministerio de Agricultura funcionaba como una ventajosa residencia estival para sus funcionarios y miembros de la Confederación Nacional de Cámaras Agrarias—, su impacto como dinamizador económico fue inmediato. Se convirtió en una formidable escuela de hostelería práctica y fuente de empleo juvenil.
Evolución Histórica de los Dos Motores de Guardamar
- 1974: Inauguración oficial como Hotel Tío Chus.
- Hasta 2000: Etapa dorada como Residencia Campomar.
- 2000: Privatización y gestión de la cadena Izan.
- 2006 - Presente: Traspaso a la cadena Poseidón, renombrándose como Hotel Poseidón Playas de Guardamar enfocado al turismo familiar.
- 1976: Implantación original por la firma española FEMSA.
- 1978: Adquisición por el gigante alemán BOSCH.
- 2010: Absorción por la norteamericana Johnson Controls.
- 2020 - Presente: Integración y operación bajo la firma Clarios Iberia, manteniéndose como un núcleo vital de empleo local.
Ambos proyectos no solo aliviaron la falta de oportunidades de la época, sino que consolidaron los dos pilares sobre los que se asentaría el Guardamar moderno: una potente base industrial manufacturera y un sector turístico de primer nivel en el litoral alicantino.
En la Nueva Residencia Sindical Agraria: Turnos de Vacaciones en "Campomar"
Como ya conocen nuestros lectores, la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos ha adquirido un hotel de tres estrellas en Guardamar (Alicante) para convertirlo en Residencia Sindical Agraria, para el disfrute de las vacaciones de verano de todas las modestas personas que dediquen su esfuerzo al sector agrario, siempre que lo soliciten y les pueda corresponder en cada campaña.
El presidente de la Hermandad Nacional, don Luis Mombiedro de la Torre, ha dicho que con esta compra se ha logrado una vieja reivindicación que tenían planteada las entidades sindicales agrarias y, muy especialmente, los representantes sindicales de los trabajadores del campo, dándose con ello un paso más en la igualdad de trato con los de otros sectores, que son los que disfrutan durante el verano de las ciudades residenciales y de las residencias de que dispone la Organización Sindical y que dirige la Obra de Educación y Descanso, en cumplimiento de las instrucciones que dicta el Consejo Nacional de Trabajadores por cada campaña.
«Igualdad de trato no sólo entre los trabajadores, sino fundamentalmente entre las rentas de los sectores en su conjunto, que ha sido siempre la bandera de los representantes sindicales del sector, según palabras del presidente de la Unión Nacional de Trabajadores y Técnicos, don Jesús Lample Operé, en el acto de inauguración ante el ministro de Relaciones Sindicales, don Rodolfo Martín Villa, y que seguiremos enarbolando, seguros de que ha de lograrse —manifestó— mientras el campo se mantenga unido en la defensa de sus intereses, igualmente en su conjunto.
Agraria, a través de sus comisiones locales, en los cupones de la Seguridad Social que abonan los trabajadores, el Comité Ejecutivo de la Organización Sindical aprobó esta inversión, atendiendo la propuesta presentada por la Hermandad Nacional, en cumplimiento de acuerdos de su Comisión Permanente, que es el órgano de gobierno de la entidad facultado, según sus estatutos, para aprobar la compra de bienes inmuebles.
Con esta explicación que nos facilitan creemos que todas las personas interesadas quedarán debidamente informadas.
Por otra parte, como se ha dicho en distintas reuniones sindicales y, sobre todo, en las que tuvieron lugar el día de la inauguración de la Residencia Campomar, que es el nombre con el que el Comité Ejecutivo de la Hermandad Nacional ha bautizado el hotel-residencia, la inversión ha sido necesaria, justa y afortunada.
Condiciones y Situación de la Residencia
Está situada junto al mar, y es para las gentes del campo, de aquí su nombre de Campomar. Cuenta con cerca de 300 habitaciones dobles. Comedor para 600 personas en un solo turno, con aire acondicionado, para comer a gusto. Dos grandes salones preparados para la televisión, leer tranquilamente, quien le guste, distraerse con toda clase de juegos de salón, y, sobre todo, para descansar sin molestar ni ser molestados, si todos los residentes se comportan como es de esperar.
Tiene dos piscinas, una para mayores y otra para pequeños, la primera, suficiente, y la otra, posiblemente pequeña. Ambas rodeadas de una gran zona verde ajardinada para tomar el sol los residentes y bañistas que no deseen bajar a la playa, que la tienen a unos cien metros.
Cuenta con un bar en la piscina, con una cafetería con gran terraza en la planta baja, dotada de todas las comodidades y, sobre todo, con unos precios asequibles a los residentes, donde un café cuesta siete pesetas y todos los refrescos cantidades no superiores a diez pesetas.
También cuenta con un gran salón, que está preparado para reuniones, cine y fiestas, que siempre serán a precios de coste, para que todos los residentes que lo deseen puedan disfrutar del cine y las fiestas y de todo cuanto se organice por la dirección de la residencia.
Tiene aire acondicionado en toda la planta baja, ambiente musical y teléfonos en todas las habitaciones, y una gran zona de aparcamientos para autocares y vehículos.
La finca es colindante con los montes de I. C. O. N. A., a la que la Hermandad Nacional le ha solicitado cinco hectáreas de pinares para que los residentes puedan disfrutar de ellos en la época estival, sobre todo tratándose de agricultores, a los que tanto gustará visitarlos, lo que harían hasta sin permiso, por lo que estamos seguros que I. C. O. N. A. lo comprenderá y concederá permiso para que puedan acotarse las cinco hectáreas en una zona adecuada junto a la residencia para que los agricultores la visiten y disfruten.
Financiación de la Residencia
La financiación de esta compra, según se nos ha informado, se ha hecho con los fondos procedentes de la cuota sindical obrera, correspondientes al año 1971, en que se estableció, y que al empezar a cobrarse en el año 1972, durante el año anterior se mantuvieron las entidades sindicales agrarias con las cuotas por derramas voluntarias abonadas a las Hermandades locales por los empresarios agrarios.
Por este motivo, al cobrarse la cuota del año 1971 and lograrse un equilibrio presupuestario, una disposición obliga a devolverla a los interesados, a través de sus entidades, obligación que no existía con la cuota de los trabajadores, puesto que no abonaron cuotas por derrama.
Por ello, al disponerse de esos fondos centralizados, que fueron cobrados por la Mutualidad Agraria... (El texto original de la crónica concluye en este punto interrumpiéndose la columna)``