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martes, 7 de julio de 2026

Película: Guardamar, 1331: El día que ardió antes del amanecer

 

Año de Nuestro Señor 1331

Guardamar

La ciudad que ardió antes del amanecer

Basado en hechos reales · Crónicas del Reino de Valencia

MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL · 1331
La frontera arde. Granada y los reyes de Fez han jurado destruir la Corona de Aragón. En la costa levantina, una pequeña aldea llamada Guardamar del Segura no sospecha que su nombre pronto será sinónimo de tragedia.

Escena I · La Boda Lejana

OCTUBRE DE 1331. Don Jofre Gilabert de Cruïlles, procurador del reino de Valencia y veterano de cien batallas, no está en su puesto. Ha viajado a una boda. No cualquier boda: el enlace de don Pedro de Jérica con la hija del juez sardo de Arborea. Una alianza política, un banquete, música y vino en algún castillo lejano.

Mientras tanto, en Guardamar, los pescadores reparan redes. Las mujeres amasan pan. Los niños juegan entre las dunas. Nadie mira al sur. Nadie espera lo que viene.

Corte. Cambio de plano.

Escena II · El Ejército de las Sombras

18 DE OCTUBRE. FESTIVIDAD DE SAN LUCAS.

Amanece. El horizonte sur no es lo que era. Una nube de polvo. Destellos metálicos. El rumor de cinco mil cascos de caballo contra la tierra reseca de la frontera.

Al frente, Ridwan. Hayib —primer ministro— del sultán Muhammad IV de Granada. Un hombre que nació cristiano en La Calzada, que abrazó el Islam, que escaló desde la esclavitud hasta el mando absoluto. Traicionero para unos, visionario para otros. Ridwan no viene a saquear. Viene a sembrar el terror.

Sus tropas son un mosaico de guerreros: andalusíes que juraron lealtad a Granada, zenetes del norte de África mercenarios y despiadados, y —lo más doloroso— cuatrocientos mudéjares de Elche que conocen cada sendero, cada casa, cada familia de Guardamar. Traicionan a sus vecinos por promesas de libertad, por rencor acumulado, por la simple supervivencia.

La cámara se eleva. Desde las murallas de Guardamar, la vista es desoladora. El mar a la espalda. El enemigo a las puertas. Sin muros que resistan, sin arqueros suficientes, sin su comandante.

Escena III · El Fuego de San Lucas

No hay asedio que valga. No hay resistencia que importe. Los muros de Guardamar —muros de barro y piedra mal concertada— caen antes del mediodía.

Pero hay algo nuevo en el aire. Algo que los cronistas no habían visto antes. Bolas de fuego surcan el cielo. No son flechas encendidas. No son alquitrán ardiendo. Son instrumentos que lanzan bolas de hierro, como escribiría años después Jerónimo de Zurita en sus Anales. Primitivas, toscas, imprecisas. Pero terroríficas.

Es la ballesta de trueno. El ancestro del cañón. Un tubo de metal, pólvora, una chispa. El futuro de la guerra llega primero a Guardamar.

Planos secuenciados: una bola de hierro incandescente atravesando una techumbre de madera. Una mujer corriendo con un niño en brazos. El mercado ardiendo. Las redes de pescador convertidas en ceniza.

Ridwan no solo destruye. Ofrece Guardamar al concejo de Murcia, según el cronista Bendicho. Sembrar discordia entre cristianos es tan importante como el botín. Orihuela y Murcia se odian desde hace siglos. Ridwan lo sabe.

Escena IV · El Inventario del Horror

El 23 de octubre, cinco días después, el concejo de Alcoy recibe los números. Los escriben con tinta negra sobre pergamino, pero podrían ser de sangre:

Botín de Guerra

  • 1.500 CAUTIVOS
  • 900 YEGUAS
  • 2.000 VACAS
  • GANADO MENOR SIN CONTAR
  • 20.000 CAHÍCES DE CEREAL
  • 400 MUDEJARES ALZADOS

El cronista Bellot, más barroco, eleva la cifra a 15.000 cautivos. Exagera, como exageran quienes no pueden asimilar la magnitud del desastre. Pero incluso los números moderados del concejo de Alcoy bastan para entender: Guardamar ha dejado de existir.

La vega, feraz y verde, es talada. Los campos de trigo que alimentaban a Orihuela son ceniza. Los comerciantes valencianos que habían confiado sus mercancías a la aldea pierden todo.

Escena V · El Héroe que Llegó Tarde

NOVIEMBRE DE 1331.

Don Jofre Gilabert de Cruïlles vuelve de la boda. Encuentra ruinas donde dejó hogares. Encuentra silencio donde había vida.

Pero el veterano no se derrumba. Envía mensajeros. Moviliza. Informa a Alfonso IV, rey de Aragón, que está en Valencia, lejos, demasiado lejos.

El rey acude a Alicante al frente de una tropa nutrida. Pero Ridwan ya no está. Ha cruzado el Segura. Ha desaparecido hacia el sur, hacia la seguridad de Granada, cargado con su botín y su gloria.

Plano contrapicado: Alfonso IV en lo alto de una colina, mirando al sur. El viento agita su capa. Sabe que ha perdido. Sabe que esto no ha terminado.

Escena VI · El Miedo se Propaga

En Orihuela, en Elche, en Alicante, en Alcoy, el pánico es tangible. Los jurados de Valencia temen que la armada genovesa —enemiga de la Corona de Aragón por la guerra de Cerdeña— aproveche el caos y ataque por mar. Denia o Alicante podrían ser las siguientes.

Pero hay algo que aterroriza más que las espadas: los ingenios que destruyen muros con bolas de hierro. La noticia corre de boca en boca. Ya no basta con murallas altas. Ya no basta con arqueros valientes. El mundo ha cambiado en una mañana de octubre.

Don Jofre, en su informe, subestima a Ridwan. Dice que sus tropas estaban "mal ordenadas y arreadas". Dice que noventa caballeros bien mandados podrían haberlos derrotado. Es la vanidad del guerrero que no pudo estar allí. Es el intento de recuperar honor en medio de la derrota.

Plano cercano: las manos de Don Jofre temblando sobre el pergamino. Sabe que miente. Sabe que noventa caballeros no hubieran detenido a cinco mil. Sabe que el enemigo tenía algo nuevo. Algo que nadie sabía combatir.

Escena VII ·La Pasión de Elche

ABRIL DE 1332.

Ridwan vuelve. Esta vez el doble de fuerzas, si creemos a Zurita. Esta vez el objetivo es Elche, señorío del infante don Juan Manuel, el escritor, el político, el hombre más poderoso de Castilla.

Entre el 9 y el 14 de abril, Elche resiste. Las mujeres de la ciudad —sí, las mujeres— suben a las murallas. Vierten aceite hirviendo sobre los atacantes. En el Portitxol, una torre de vigilancia bloquea el paso hacia Alicante.

Y llegan refuerzos. Don Juan Manuel desde el oeste. El obispo de Cartagena desde el norte. Alfonso IV desde Valencia. Ridwan, por primera vez, debe retroceder.

Plano amplio: el ejército granadino retirándose por el Campo de la Batalla. El nombre del lugar no es casual. Ha sido campo de batalla antes. Lo será de nuevo.

El 19 de abril, desde Alicante, Alfonso IV escribe a su hermano el patriarca de Alejandría: "Hemos vencido." Pero la victoria es amarga. Guardamar sigue en ruinas. Los cautivos no vuelven. El miedo no desaparece.

Epílogo · El Trueno que Cambió la Guerra

Las ballestas de trueno —esos rudimentarios cañones que Ridwan estrenó en Guardamar— se generalizarían en la Corona de Aragón para 1359. El infante don Fernando ofrecería uno a Orihuela, con su caja de madera y su caja de pólvora, como quien regala un reloj de oro.

Pero el origen del arma sigue siendo un misterio. ¿La trajeron los musulmanes desde Egipto, donde los mamelucos ya usaban bombas incandescentes en 1291? ¿La copiaron de los cristianos, que a su vez la habían aprendido de los chinos a través de las Cruzadas? ¿O fue invención local, fruto de la desesperación de ingenieros anónimos en algún taller de Granada?

Lo que sí sabemos es que Guardamar fue el ensayo. Una aldea de pescadores, en un día de fiesta, en el año 1331, presenció el futuro de la guerra europea. Y ardió por ello.

En 1492, cuando los Reyes Católicos conquistaron Granada, las poblaciones alicantinas ya tenían un parque artillero propio. Nunca más serían sorprendidas. Nunca más confiarían en murallas de barro. La lección de Guardamar había sido aprendida. A un coste terrible.

Fuentes y Créditos

ZURITA, J. · Anales de la Corona de Aragón
BELLOT, P. · Anales de Orihuela
BENDICHO, V. · Crónica de Alicante
ESCOLANO, G. · Décadas de la Historia de Valencia
FERRER, Mª.T. · La frontera amb l'Islam en el segle XIV
CIPOLLA, C.M. · Las máquinas del tiempo y de la guerra
IBN AL-JATIB · Kitab a'mal al-a'lam

"En la guerra, el que llega primero con la nueva arma gana. El que llega tarde, muere."

Guardamar del Segura · 1331-1492

Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

Semblanza de Don Antonio

En memoria

Don Antonio Sequeros López
(1900 — 1983)

Catedrático de Historia, apartado de la docencia tras la Guerra Incivil y rehabilitado con la democracia. Se jubiló en el Instituto Gabriel Miró de Orihuela. Hoy llevan su nombre calles, un instituto y un colegio en Almoradí y Orihuela.

Afortunadamente la historia suele colocar a cada cual en su lugar: Machado, Lorca, Miguel Hernández, y otros...

Don Antonio es una figura significativa para entender la cultura de Almoradí y Orihuela en los años de la posguerra. Autor, entre otras obras, de Teoría de la huerta y otros ensayos. Además veraneaba y le encantaba Torrevieja.

Hace más de diez años se celebró en el instituto de Almoradí que lleva su nombre un acto en su memoria. Para esa ocasión escribí un artículo que ahora recupero, con el mismo cariño y la misma gratitud de entonces.

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Semblanza de Don Antonio

La alegría del viejo profesor

Por Juan Mora

Difícil es rememorar con detalle una figura que pasó por tu vida hace sesenta años, pero que te dejó una huella harto importante: el Sr. Sequeros López, don Antonio. El don Antonio por antonomasia para sus discípulos y gentes de Almoradí y pueblos limítrofes.

¿Qué es lo que me viene a la memoria de mi querido profesor? Pelo largo, aplastado, gafas de concha que ampliaban unos ojos inteligentes, y un perenne esbozo de bonachona sonrisa. Pero más definitorio que su físico era su indumentaria o sus adicciones al tabaco y al café era la habitual corbata desgastada y grasienta por roce de la papada; y más que nada, su manera de fumar cigarros puros, cuyas terminales a veces mordía hasta aplastarlas; a veces mantenía entre los amarillentos por la nicotina pulgar índice y corazón, rematados en unas uñas cortadas en pico; en el anular de la mano izquierda portaba con distinción una sortija, un pequeño ovalo azul enmarcado en oro. Mientras apuraba el puro, con los dedos de la derecha, de cuando en cuando, remontaba a lo alto de la cabeza una greña que le colgaba por la oreja, a la vez que escuchaba la intervención del alumno que recitaba la biografía del literato de turno o el nacimiento, discurrir y afluentes del río de la lección de geografía que tocaba, creo que más ensimismado en él que en dichas actuaciones.

Para él todos éramos válidos, aunque hubiésemos repetido más de dos veces la jodida reválida de cuarto. ("Americano, cinco reválidas", rezaba el grafiti en el aula del piso superior referido a José Antonio, el más borde del Liceo). En todos, incluso los que no manifestaban ni interés ni preferencia por asignatura alguna, había algo que él salvaba, algo aprovechable que lo podía llevar a finalizar una carrera o al menos aprender un oficio. No condenaba ni al más rebelde, ni siquiera tomaba medidas drásticas contra los más maltratadores, los del "bullying", como ahora se les conoce, especímenes abundantes en nuestro Liceo Politécnico. Intentaba convencerlos para que cambiasen de actitud. Para todos había una disculpa, y para cada uno unas palabras de aliento ante los manifiestos suspensos que el instituto Alfonso X el Sabio de Murcia, donde nos presentábamos como alumnos libres, consignaba en el libro azul. Y así trascurrían sus clases, entre el recitar lecciones sobre autores literarios y sus obras y en el análisis de la oración sustantiva de complemento directo (que, con cierta razón, él consideraba como que en dicha frase no había una subordinada, pues la principal era toda ella); o en memorizar accidentes geográficos y acontecimientos históricos. A él, por primera vez y en un mundo políticamente tan contrario y enfrentado a su ideología, le escuchamos los nombres de los "malditos" García Lorca y Miguel Hernández. Y hacía una pausa en mitad de la clase, cuando dos de nosotros le poníamos en su mesa el café solo que le llevábamos en bicicleta desde el Font, bar que distaba más de trescientos metros del Liceo. Porque él no podía pasar sin su café de media mañana ni sus mordidas de tabaco. Como tampoco podía pasar sin su fiel Bomba. El tío Bomba, bedel y mejor sirviente, que hasta incluso le criaba una cabra.

Y así transcurrieron algunos años de bachillerato en aquel caserón, en mitad de la huerta, propiedad de un prohombre del lugar llamado Adrián Viudes, hasta que lo dejé para hacer preuniversitario en el instituto Jorge Juan de Alicante.

Y pasaron los cursos... Más tarde, diez o más años, a mediados de los 70, ejercía yo en mi segundo destino: el instituto mixto de Torrevieja (por entonces, el primero y único de la localidad, como el de Almoradí, que ahora lleva su nombre.) Y lo encontré sentado ante su tacita de café en un pequeño bar (no recuerdo el nombre) frente al Mercado Municipal. Me recordó la conocida fotografía de otro magnífico don Antonio, Machado Ruiz, figura tantas veces glosada por él: sombrero, mirada perdida y ceniza del cigarro cayéndole sobre la pechera. Porque don Antonio nos hablaba de personajes que había conocido en el Madrid de su juventud: al antedicho don Antonio Machado; también a don José María del Valle-Inclán y sus barbas de chivo; y más aún al austero y mayor admirado por él, don José Martínez Ruiz "Azorín," entre otros. Lo primero que pensé al verlo fue que acababa de llegar desde su minúscula Villa Salada, humilde chalet de su propiedad, ubicado en el secarral de tomillos de las salinas de Torrevieja, junto al cruce de Los Montesinos. Le saludé y le dije que él le debía poder impartir clases de Lengua y Literatura en el Instituto. Se emocionó. Me contestó que él sabía que yo acabaría la carrera a pesar de mis enemistades con las matemáticas de la reválida de cuarto. Lo vi en alguna otra ocasión en aquel mismo bar, hasta que, cinco o más años después, me comunicaron su muerte. Sentí en lo más hondo no haberme enterado, no haber asistido a su funeral. Aún tengo pendiente visitarlo en su permanente residencia, llevarle una mata de tomillo de La Redonda y leerle alguna página de Azorín.

Por último, me habría gustado preguntarle, en uno de aquellos breves encuentros, que cuál era su ánimo durante sus últimos tiempos de docencia, lo digo por aquello de: "Desde hace algunos años, todos los días, regresaba triste, a su casa, el viejo profesor. Nadie entre sus familiares se explicaba este cambio de su carácter...", porque "La estructura de la sociedad que él había conocido, periclitaba, dejando en su caída el desconcierto desorientador de nuevas formas de convivencia social..." El viejo profesor comenzó a no conectar con sus alumnos, se considera "anticuado en sus teorías, torpe, incluso, en su método expositivo, nada original, y hasta inoportuno en las citas..." Así refleja su ánimo don Antonio en el artículo de cierre La tristeza del viejo profesor de su obra "Teoría de la huerta".

Pero yo le digo: Don Antonio, este texto que usted escribió impartiendo la docencia por allá por mis años de cuarto y revalida pudo deberse a una crisis vocacional pasajera, como la mayoría hemos sufrido. No le quepa la menor duda que usted siempre conectó con nosotros, tanto en sus explicaciones como en su humanísimo trato. Y que admirábamos, por entre otras, la capacidad de transmitirnos aquellas experiencias madrileñas de sus años mozos. Por todo esto, el artículo de cierre de su "Teoría de la huerta" para mí se torna no en "tristeza", sino en La "alegría" del viejo profesor.

Hasta siempre, querido profesor.

En memoria de Don Antonio Sequeros López
Maestro de Lengua y Literatura — Liceo Politécnico de Almoradí

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Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

domingo, 5 de julio de 2026

A D. Ricardo Mirón Vaillo

 

A D. Ricardo — Maestro de luz y fresa
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A D. Ricardo MIRÓN vaillo

En el espíritu de Antonio Machado

Hay maestros que no enseñan lecciones, sino que encienden luces. Maestros cuya sola presencia en el umbral del aula disipaba el miedo de quienes llegaban temblando, todavía niños, al laberinto de los primeros días. Don Ricardo fue uno de ellos. Y hoy, a cincuenta años de aquella tarde de primero, el recuerdo de sus ojos verdes y su sonrisa de fresa sigue siendo una llave que abre puertas.

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Recuerdo aquella tarde de primero,

el laberinto de la incertidumbre,

el corazón temblando en el sendero,

mezcla de libertad y de penumbre.

Mas al entrar al aula, Don Ricardo,

su luz de ojos verdes nos calmaba.

Se deshacía el miedo como el nardo,

mientras su tierna voz nos cobijaba.

Con su sonrisa de fresa, fresca y pura,

el rudo espino se volvía suave.

Ya no había timidez ni desventura:

estar con él era encontrar la llave.

Maestro que embelesas y fascinas,

tu huella en el recuerdo sigue viva;

donde tú estás se borran las espinas,

y el alma asustada al fin florece y vuela arriba.

✦ ✦ ✦

Los maestros que nos enseñaron a no tener miedo son los que más tiempo habitan en nosotros. Don Ricardo sigue en ese umbral, con sus ojos verdes y su sonrisa de fresa, esperando a quienes todavía llegan temblando.

Que este soneto sea una llave devuelta a quien nos la prestó.

Con admiración,
— Rosa M. —

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D. RICARDOMirón

Con el cariño que sembraste en nuestros corazones

Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

A D. Francisco Javier Montesinos

 

A D. Javier Montesinos — En el espíritu de Blas de Otero
A D. FRANCISCO Javier Montesinos

En el espíritu de Blas de Otero

Hombre de fe que lucha y no se esconde,

Javier, raíz de luz entre la herida,

das a la ciencia pulso y a la vida

un temblor que en los otros se responde.

Biólogo del ser que se desfonde,

profesor de la duda compartida,

tu palabra es semilla sostenida

donde el dolor del mundo no se esconde.

Escribes desde el hombre y su esperanza,

con música en el alma que resiste

y un Dios que en cada gesto se abalanza.

Solidario en la paz que nunca embiste,

tu voz, que alza verdad, no se descansa:

ama, cree y transforma lo que existe.

Soneto de rima consonante
— José Ramón —

Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

El júbilo de la jubilación: Nada dos veces

Nada dos veces — Wislawa Szymborska
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A mis compañeros y compañeras que se jubilan

Con el cariño de quien sabe que nada vuelve, pero todo queda

Hace cincuenta años compartíamos ilusiones, sensaciones, nervios antes de un examen,  risas en el patio y la ilusión de que el futuro era una promesa sin fecha de caducidad. Hoy, algunos de vosotros cerráis etapas. Otros ya lo hicieron. Y cada vez menos, lo haremos pronto.  A todos nos llega, tarde o temprano, ese momento en que el reloj y el calendario dejan de mandar y se convierten compañeros de viaje.

Quería dedicar un detalle a todas y todos vosotros, especialmente a Antonia Rebollo, que se jubila también hoy, para que quede en el blog. Encontré en Wisława Szymborska —esa poeta polaca que sabía ver lo extraordinario en lo cotidiano— las palabras muy cercanas a lo que siento: que nada se repite, que todo es único y que eso, lejos de entristecernos, es razón suficiente para celebrarlo.

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Nada dos veces

Wislawa Szymborska

Nada ocurre dos veces
ni ocurrirá. Por eso,
nacemos sin experiencia,
morimos sin rutina.

Aunque fuéramos los alumnos
más torpes de la escuela del mundo,
no repetiremos un verano,
ni un invierno, ni un curso.

Ningún día se repite,
no hay dos noches iguales,
dos besos idénticos,
dos miradas que se miren del mismo modo.

Ayer, cuando alguien pronunció
tu nombre en mi presencia,
sentí como si una rosa
cayera por la ventana abierta.

Hoy, que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia la pared.
¿Una rosa? ¿Cómo es una rosa?
¿Es una flor o una piedra?

¿Por qué tú, mala hora,
te dejas ver con un miedo innecesario?
Eres, luego tienes que pasar.
Pasas, por tanto eres hermosa.

Sonrientes, abrazados,
intentaremos buscar la concordia,
aunque seamos tan diferentes
como dos gotas de agua limpia.

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Tres ideas que el poema nos regala

1. La vida no tiene ensayos generales

Nacemos sin experiencia y morimos sin rutina. Cada día, cada error y cada acierto ocurren por primera y última vez. No hay espacio para aburrirse de vivir porque no hay "rutina" real posible: cada segundo es completamente nuevo. Incluso la jubilación, que parece un final, es un amanecer que no se repetirá.

2. El cambio constante de los sentimientos

La rosa que ayer caía por la ventana, hoy puede parecer una piedra. Szymborska no nos pide que nos alarmemos. Nos invita a aceptar que el amor, la amistad, la cercanía también mutan. Hay días de distancia y días de abrazo. Y ambos son auténticos. Ambos son irrepetibles.

3. El valor de lo efímero

"Eres, luego tienes que pasar. Pasas, por tanto eres hermosa." Esta es la lección más luminosa. Las cosas son hermosas precisamente porque no duran para siempre. Si un momento fuera eterno, perdería su magia. El valor de un beso, de un verano, de una mirada —o de una tarde de instituto que hoy recordamos— radica en que fueron únicos. Y lo fueron.

Así que aquí estamos, compañeras y compañeros, chiconas y chicones. Tan iguales y diferentes como dos gotas de agua limpia. Tan diferentes porque si miras de cerca cada gota cambia de forma, refleja la luz de otra manera, se mueve distinta. Cada uno de vosotros es un universo irrepetible.

Sonrientes, abrazados, intentemos buscar el valor de lo que nos rodea. El tiempo va a pasar de todos modos. Lo más inteligente y hermoso que podemos hacer es saborear el milagro de cada instante único. Y si este instante es un reencuentro, una llamada, un mensaje que cruzamos ahora —bienvenido sea.

Que nuestra jubilación no sea un epílogo, sino un verso nuevo. Que nada se repita, y que todo se sienta como primera vez.

Con el afecto de siempre
— Para todos los que compartimos vida—

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Una tarde de pesca

 

Paisaje fluvial al atardecer - Homenaje a Antonio Machado
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A D. Juan Mora
una tarde de pesca

El sol declina lento sobre el río,

y el aire guarda un oro silencioso.

La tarde es un latido tembloroso

que cruza el horizonte pensativo.

Juan Mora, con su barca, va tranquilo,

rompiendo el agua en surco sigiloso;

no hay prisa en su quehacer, ni afán ruidoso,

tan solo mar y un tiempo fugitivo.

El curricán se aleja en su deriva,

como un hilo de sueño entre las olas,

buscando en lo profundo lo que esquiva.

Y el día, que en la luz ya se desola,

parece detenerse mientras viva

la humilde paz que el hombre al mar le inmola.

En el espíritu de Antonio Machado
— Campos de Castilla —

Autor: JR

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Mujeres

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Dedicado a las mujeres que han sido
hijas, hermanas, madres, amigas, compañeras...

Fuisteis raíz, latido y resistencia,

hijas del tiempo, sangre en movimiento,

hermanas del dolor y del aliento

que alzó la vida frente a la inclemencia.

Madres de luz, de pan y de paciencia,

tejisteis el amor en cada intento,

y en la dureza hallasteis el cimiento

para sembrar futuro en la conciencia.

Hoy no es final, es llama que se aviva,

jubila el calendario, no el coraje,

ni el pulso de esa fuerza que os cautiva.

Seguid siendo verdad, firme oleaje,

que el mundo aún necesita vuestra viva

manera de vencer cada paisaje.

Inspirado en el espíritu de Miguel Hernández
— Para todas las mujeres en su jubilación —

Autor: José Ramón

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Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

sábado, 4 de julio de 2026

Pasiones Virtuales


 

Pasiones virtuales: De las salas del mIRC a la literatura profesional

Por Rosa Mª González Ortiz

En los inicios de internet, la gran mayoría de quienes empezamos a bucear en la informática y en la red lo hicimos de forma estrictamente autodidacta. Es increíble la cantidad de horas que invertimos en comprender el funcionamiento de programas que, a menudo, desaparecían justo cuando casi nos habíamos convertido en expertos. Así nos ocurrió con WordPerfect, con Lotus 1-2-3 o con dBASE, entre tantos otros. En aquel ecosistema aprendimos a ganar, a perder y a empezar de nuevo desde cero, forjando una capacidad de resistencia a la frustración con cada nuevo aprendizaje que nos dejaba la tecnología.

De todas aquellas aplicaciones, hubo una cuya mecánica permaneció inalterable, aunque el perfil de los usuarios que se movían por ella cambió drásticamente. A finales del siglo XX, el mIRC se convirtió en el programa de chat por excelencia, siendo el principal cliente para acceder al universo del IRC (Internet Relay Chat). Creado en 1995 por Khaled Mardam-Bey, su éxito fue tan rotundo que muchas personas utilizaban la palabra "mIRC" como sinónimo directo de "chat", cuando en realidad era solo la puerta de entrada a una infinidad de conversaciones en tiempo real.

Por aquel entonces no tenías una lista de amigos; tenías salas temáticas. Recuerdo con mucha añoranza que había más de 7.000 canales disponibles organizados por intereses (literatura, psicología...), por edades (mas_de_30, mas_de_40...) o por ubicaciones geográficas para charlar y practicar idiomas. Es una pena comprobar cómo aquel espacio, con el tiempo, se ha ido maleando.

Fue precisamente allí donde conocí a Paco, entre otras personas que todavía evoco con ilusión. Paco vivía en La Línea de la Concepción. Los dos le dábamos al teclado sin descanso; nos fascinaba conversar y fuimos construyendo realidades, deseos y emociones concatenando letras. Un buen día nos planteamos: ¿por qué no aprovechar un contacto que nunca se materializará de forma presencial para crear algo tangible como un libro? Los retos nos motivaban y nos pusimos manos a la obra. Así nació Pasiones Virtuales: nuestro primer libro y, con orgullo, la primera novela escrita a través de internet por dos personas que jamás se habían visto cara a cara.

Después de aquella aventura yo decidí no seguir publicando, pero Paco no ha parado desde entonces. Hoy en día cuenta con su propia entrada en la Wikipedia y está consolidado como un reconocido escritor de narrativa juvenil. A continuación, comparto con vosotros su magnífica trayectoria y producción literaria:

Semblanza de Francisco Díaz Valladares

Nacido en Villamanrique de la Condesa (Sevilla) en 1950 y residente actual en La Línea de la Concepción, Francisco Díaz Valladares ha dedicado gran parte de su vida a viajar por el mundo. Esta experiencia le ha permitido impregnarse de distintas culturas y convertir sus vivencias en la principal fuente de inspiración para sus relatos.

Apasionado lector desde la infancia, se inició profesionalmente en la literatura con nuestro pionero proyecto a cuatro manos, Pasiones virtuales (2000). En 2003 publicó su primera obra en solitario, La barca del pan (posteriormente adaptada al público juvenil bajo el título A orillas del mal), donde aborda con compromiso el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar y el contrabando.

Su labor creativa posterior se volcó en la literatura juvenil, destacando por sus tramas dinámicas llenas de acción, suspense e intriga en parajes exóticos (El secreto de Pulau Karang, Terror bajo los hielos, El vuelo del Blue Shadow) y por su trasfondo social, tratando problemas como la inmigración en Antares o La hija del tuareg, la superación personal en La colina, o los peligros de las tecnologías en El último hacker.

Asimismo, ha destacado en la adaptación de clásicos de Gustavo Adolfo Bécquer y Benito Pérez Galdós, y su constante participación en encuentros escolares y programas de fomento a la lectura mantiene su obra con un ritmo fresco, cercano y muy gratificante en el panorama de las letras hispanas.

Bibliografía Completa

Narrativa

  • Pasiones virtuales. Padilla Editores, 2000.
  • La barca del pan. Castellarte, 2003.
  • El círculo imperfecto. Almuzara, 2023.

Narrativa Juvenil

  • La venganza de los museilines. Bruño, 2007.
  • El último hacker. Bruño, 2008.
  • El libro maldito de los templarios. SM, 2008.
  • El secreto de Pulau Karang. Edebé, 2008.
  • A orillas del mal. Bruño, 2010.
  • La hija del tuareg. Edebé, 2011.
  • Antares. Edelvives, 2012.
  • La colina. Edelvives, 2013.
  • Terror bajo los hielos. Bruño, 2014.
  • El vuelo del Blue Shadow. Edebé, 2014.
  • Tras la sombra del brujo. Edebé, 2017.
  • El regreso del brujo. Edebé, 2021.
  • El color de la oscuridad. Bruño, 2022.
  • La hija del esquimal. Edebé, 2025.

Narrativa Infantil e Historias Cortas

  • Truhán. Edebé, 2017.
  • Quique y los caballeros de negro. Anaya-Bruño, 2018.
  • ¡¡Guille!!. Algar, 2021.
  • El misterio de las botas doradas. Algar, 2023.
  • ¿Cómo engañar a la cigüeña Ñiki? (Coautoría con Isabel Carril Martínez). Almuzara, 2025.
  • La guardiana del bosque encantado (Dentro del volumen solidario "Contamos contigo"). Sargantana, 2025.

Adaptaciones Clásicas, Audiolibros y Ebooks

  • Andanzas de los héroes del dos de mayo (Benito Pérez Galdós). Bruño, 2008.
  • Andanzas de maese Pérez el organista y otras leyendas (Gustavo A. Bécquer). Bruño, 2009.
  • Ediciones digitales y formatos sonoros: El fantasma de la bodega, La guerra del wolframio y La Estrellita de mar.

Premios Destacados

  • Premio Alandar por Antares (2012)
  • Premio CCEI por La colina (2014)
  • XXV Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil por Tras la sombra del brujo (2017)
  • Premio Frei Martín Sarmiento en lengua gallega (2018)
  • Premio Lazarillo por La hija del esquimal (2023)
  • Premio Andalucía de la Crítica por La hija del esquimal (2026)

Un fragmento del recuerdo: Francisco evoca los entresijos de nuestra primera novela

"Los pros fueron la experiencia en sí misma; los contras, muchísimos. Hubo un momento en que tenía sobre mi mesa más de mil folios distribuidos en varios montones: lo que escribía ella, lo que escribía yo, mis correcciones, las suyas y una mezcla de todo con lo que podría ser lo definitivo. En fin, no se lo aconsejo a nadie porque fue traumático. Un día entré por la mañana en la biblioteca y encontré todos los folios mezclados en el suelo. ¡Imagínate! Se había quedado abierta la ventana, se había levantado viento y ¡hala! Cogí el abrecartas para hacerme el harakiri; menos mal que entró alguien en la habitación y me ayudó a ordenarlos de nuevo. Estuve a punto de desistir en muchas ocasiones, pero al final lo conseguimos."

Más detalles sobre el autor y su obra en la Wikipedia y en su entrevista para El Templo de las Mil Puertas.

Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

Los motes de la Vega Baja

🗣️ Ilustración de los apodos y motes de la Vega Baja: "semolas", "cueveros", "...