A D. Juan Mora
una tarde de pesca
El sol declina lento sobre el río,
y el aire guarda un oro silencioso.
La tarde es un latido tembloroso
que cruza el horizonte pensativo.
Juan Mora, con su barca, va tranquilo,
rompiendo el agua en surco sigiloso;
no hay prisa en su quehacer, ni afán ruidoso,
tan solo mar y un tiempo fugitivo.
El curricán se aleja en su deriva,
como un hilo de sueño entre las olas,
buscando en lo profundo lo que esquiva.
Y el día, que en la luz ya se desola,
parece detenerse mientras viva
la humilde paz que el hombre al mar le inmola.
En el espíritu de Antonio Machado
— Campos de Castilla —
Autor: JR
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