Ciencia e Ilustración en la Vega Baja
El botánico religioso del siglo XVIII: Antonio José Cavanilles
Naturaleza, dunas avanzantes y la antigua albufera del Segura a ojos de la Ilustración.
Antonio José Cavanilles (1745-1804) no solo fue uno de los científicos ilustrados más importantes de España y director del Real Jardín Botánico de Madrid, sino también un eclesiástico (abate) que recorrió minuciosamente las tierras valencianas por encargo directo del rey Carlos IV.
Su paso por Guardamar y la antigua albufera
Entre 1791 y 1793, Cavanilles exploró de forma exhaustiva el sur de Alicante. Al llegar a la cuenca baja del Segura y las inmediaciones de Guardamar, quedó fascinado —y a la vez preocupado— por la dinámica de sus ecosistemas litorales, dejando constancia de ello en su obra cumbre: Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia (1795-1797).
Antonio José Cavanilles hace una descripción sumamente valiosa del pueblo de Guardamar y de sus habitantes, fiel a su estilo de ilustrado: combina datos demográficos reales con una agudísima crítica social sobre el modo de vida, la salud y la economía de los vecinos. En la época de su visita (finales del siglo XVIII), Guardamar era una población pequeña, fuertemente condicionada por su geografía hostil. Su retrato del entorno urbano y humano se estructura en torno a varios puntos clave:
Antonio José Cavanilles descubrió y describió centenares de nuevas especies de plantas a lo largo de su vida, pero la inmensa mayoría de las novedades taxonómicas mundiales que acuñó procedían de las expediciones científicas que le enviaban material desde América, Filipinas u Oceanía (como las de Malaspina o Luis Née).
En sus viajes por las tierras alicantinas y los alrededores de Guardamar, el papel de Cavanilles no fue tanto el de "descubridor de nuevas especies botánicas para la ciencia", sino el de un pionero de la fitogeografía y la ecología moderna. Su genialidad allí radicó en ser el primero en catalogar científicamente las plantas de la zona, localizar dónde crecían (lo que hoy llamamos cartografía vegetal) y entender su comportamiento en ecosistemas tan complejos como las dunas y los saladares.
Identificó, recolectó y documentó el valor de plantas endémicas ibéricas, iberoafricanas y litorales que hoy en día están estrictamente protegidas.
Las joyas botánicas que catalogó en la zona
Cuando Cavanilles herborizaba en la costa de Guardamar, la antigua albufera y las cercanas salinas de La Mata, se centró en dos tipos de flora muy específicos: las plantas psamófilas (amantes de la arena) y las halófitas (tolerantes a la sal).
| Especie catalogada | Tipo de planta | Relevancia en el ecosistema actual |
|---|---|---|
| Limonium (varias especies, como el L. santapolense o delicatulum) | Halófita (Saladares) | Los conocidos como "asfódelos de mar" o "estatices". Son endemismos locales del litoral alicantino extremadamente vulnerables. |
| Crucianella maritima (Crucianela de mar) | Psamófila (Dunas) | Planta arbustiva endémica del Mediterráneo occidental que ayuda a fijar las primeras líneas de dunas. |
| Pancratium maritimum (Azucena de mar) | Psamófila (Dunas) | Una de las plantas más espectaculares de los arenales de Guardamar, catalogada por él por su resistencia al azote marino. |
| Salsola sativa y Salsola soda (Barrilla) | Halófita (Marisma) | Plantas ricas en sodio que describió con minuciosidad por su crucial explotación económica (producción de sosa). |
El verdadero legado botánico de Cavanilles en Guardamar:Aunque la nomenclatura internacional de Linneo ya había bautizado de forma genérica algunas de estas especies antes, las anotaciones de Cavanilles sirvieron para que botánicos posteriores (incluido su discípulo Mariano Lagasca) pusieran el foco en el altísimo nivel de endemismo del sureste español.
Hoy en día, la zona de las Dunas de Guardamar cuenta con microrreservas de flora protegidas por la Generalitat Valenciana. Al pasear por ellas, se están observando exactamente los mismos linajes vegetales que el célebre abate metía entre las hojas de sus cuadernos de campo a finales del siglo XVIII, admirado por su capacidad de sobrevivir entre la arena en movimiento y la sal del agua.
Un detalle histórico adicional: Mariano Lagasca
Aunque Cavanilles es la figura clave del siglo XVIII, cabe mencionar que su discípulo y continuador en el siglo XIX, el también médico y botánico Mariano Lagasca, realizó una expedición idéntica en 1810 recorriendo el trayecto de Lorca a Guardamar y Orihuela, profundizando en el estudio de las mismas floras endémicas y el cultivo de las plantas barrilleras que su maestro había documentado décadas antes.
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