martes, 26 de mayo de 2026

El cronista que viajó al Guardamar que ya no existe: Joseph Montesinos y su «Compendio Histórico Oriolano»

 


Por: José Ramón

Cómo un erudito del siglo XVIII nos dejó la última fotografía escrita de la villa antes del terremoto de 1829

Si queremos conocer cómo era Guardamar del Segura antes de que el devastador terremoto de 1829 lo borrara del mapa, tenemos que hacer algo parecido a un viaje en el tiempo. Y nuestro billete de ida se llama Compendio Histórico Oriolano, una obra manuscrita escrita por un hombre apasionado por la memoria de su tierra: el erudito, historiador y religioso oriolano Joseph Montesinos Pérez Martínez de Orumbella.

Hoy os invito a subir a esa máquina del tiempo.

¿Quién fue Joseph Montesinos?

Montesinos vivió en el siglo XVIII y se dedicó a una tarea titánica: recopilar minuciosamente la geografía, milagros, tradiciones e historia de todo el Obispado de Orihuela, al que por entonces pertenecía Guardamar del Segura.

El fruto de ese trabajo fue su monumental obra manuscrita, el Compendio Histórico Oriolano, escrito principalmente en la última década del siglo XVIII, en torno a 1791-1795. No se trata de un libro cualquiera: es la crónica viva de decenas de pueblos del sur de Alicante y norte de Murcia, descritos con el detalle de alguien que los recorrió, los palpó y los quiso. Y entre esas páginas, Guardamar ocupa un lugar muy especial.

Lo que Montesinos nos cuenta sobre la Virgen del Rosario

Montesinos dedica páginas específicas a documentar la devoción, los milagros y la «venida» o institución de Nuestra Señora del Rosario como patrona indiscutible de la villa guardamarenca. No se limita a repetir leyendas; actúa como un cronista de la fe local de la época. Y lo que nos ha legado es oro puro para entender el alma del viejo Guardamar.

1. El origen de la protección: un escudo contra piratas, epidemias y fiebres

Montesinos explica cómo la devoción a la Virgen del Rosario se convirtió en el auténtico escudo espiritual de la villa frente a las durísimas penalidades que sufría la costa:

  • Incursiones de piratas berberiscos que asolaban el litoral.
  • Epidemias que diezmaban la población.
  • Las temidas fiebres tercianas, causadas por los estancamientos de agua del río Segura, que convertían la comarca en un foco constante de enfermedad.
2. La Cofradía del Rosario: la institución con más arraigo popular

Montesinos deja constancia del enorme peso que tenía la Cofradía del Rosario en Guardamar. Según relata, era la institución religiosa y civil con más arraigo popular, muy por encima de otras hermandades. Su misión principal era custodiar la imagen de la Patrona en la antigua Iglesia Parroquial, la que se levantaba dentro del castillo, mucho antes de que existiera la actual iglesia de San Jaime.

3. Milagros y rogativas: cuando el pueblo salía a la calle a pedir auxilio

El compendio cita expresamente varios episodios en los que la villa recurrió a la Virgen en procesión de rogativa:

  • Ante sequías extremas que dejaban los campos baldíos.
  • Ante plagas que amenazaban la cosecha y la supervivencia.

Montesinos asegura que, una y otra vez, los ciudadanos obtenían el "beneficio y auxilio de su Patrona".

Por qué Montesinos es crucial hoy: la última mirada al Guardamar desaparecido

Nota del historiador: La obra de Joseph Montesinos es crucial para Guardamar porque describe el pueblo y sus templos tal y como eran antes del devastador terremoto de 1829.

Ese año, un seísmo —o una serie de ellos— arrasó por completo el viejo Guardamar. La antigua iglesia del castillo quedó en escombros. El entramado urbano desapareció. Y cuando los supervivientes reconstruyeron el pueblo, lo hicieron desde cero, con un nuevo diseño del ingeniero Larramendi, perdiéndose para siempre el trazado medieval.

¿Qué habríamos sabido de aquel Guardamar sin Montesinos? Muy poco. Sus manuscritos son, en cierto modo, la última fotografía escrita de una villa que dejó de existir. Gracias a él sabemos dónde estaba la iglesia, cómo se organizaba la devoción popular y qué significaba para sus habitantes la Virgen del Rosario mucho antes de su traslado.

Un legado que merece ser leído: Joseph Montesinos no fue un cronista cualquiera. Fue un hombre que entendió que la memoria de un pueblo no se guarda en cofres, sino que se escribe, página a página, para que no la borre ni el tiempo ni los terremotos.

Hoy, cuando los guardamarencos procesionan a su Virgen del Rosario, lo hacen siguiendo los pasos que, dos siglos antes, ya describía este erudito oriolano en su Compendio Histórico Oriolano.

```

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El pollito del flamenco rosa

  🦩 El pollito del flamenco rosa: un comienzo sorprendente en las Salinas Publicado en Blog de Naturaleza | Tiempo de lectura: 4 min...