Por: José Ramón
El barco genovés, un terremoto y una talla única: la fascinante historia de la patrona de Guardamar
El origen de la imagen de Nuestra Señora del Rosario, alcaldesa perpetua y patrona de Guardamar del Segura, combina una arraigada tradición marítima con una notable historia de supervivencia patrimonial que desafía el paso de los siglos.
La leyenda del barco genovés (1610)
La crónica popular relata que un navío de procedencia genovesa se encontró en graves dificultades en medio de un fuerte temporal frente a las costas de Guardamar. El capitán, en un voto de desesperación, prometió que si lograban salvarse y alcanzar tierra firme, donaría a la primera iglesia del municipio la imagen de la Virgen que llevaban a bordo. Tras encallar a salvo en el litoral, la tripulación cumplió su promesa y entregó la talla a los lugareños.
El terremoto de 1829 y el traslado a San Jaime
La sagrada imagen sobrevivió milagrosamente al devastador terremoto de marzo de 1829 que destruyó por completo el viejo Guardamar de la colina. Tras ser rescatada de entre los escombros de la antigua iglesia del castillo, la talla pasó a custodiarse en la nueva Iglesia Parroquial de San Jaime Apóstol. Hoy en día, representa una de las escasísimas piezas artísticas e históricas anteriores al sismo que se conservan en el municipio.
¿Era una madona italiana? La respuesta de los historiadores
Hipótesis de conciliación
Para los investigadores, ambas posturas tienen explicación: es muy probable que el barco genovés de 1610 trajera, en efecto, una pequeña madona italiana original. Con el tiempo y el crecimiento de la cofradía, aquella pequeña figura primigenia pudo ser sustituida por la magnífica talla barroca española actual, de mayor envergadura para las procesiones, la cual terminó heredando toda la devoción y la carga legendaria de su predecesora.
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