La Gran Riada del Segura: Transcripción íntegra de la catástrofe en Orihuela y Guardamar
Las riadas e inundaciones del río Segura han marcado profundamente la historia de la Vega Baja. A continuación, recuperamos de forma íntegra el sobrecogedor relato oficial remitido por el Obispo de Orihuela, así como las crónicas de los pueblos vecinos que sufrieron la furia de las aguas en el otoño de 1860.
«El reverendo obispo de Orihuela ha dirijido al ministerio de gracia y justicia, con fecha 20 del actual, la comunicacion siguiente:
«Excmo. señor: El dia 18 del corriente fué dia de verdadero conflicto y tribulacion para esta ciudad de Orihuela y pueblos de su huerta. La repentina y estraordinaria crecida de las aguas del Segura causó asombrosa inundacion, mucho mayor que cuantas han esperimentado en tiempos anteriores. El rio se estendió por toda la huerta, cortando los caminos, anegando los campos, y penetrando en las casas hasta una altura desconocida. La ciudad tambien lo fué, quedando sus calles y casas inundadas, en algunas de ellas hasta ocho palmos. El conflicto, Excmo. señor, no pudo ser mayor. A las nueve de la noche todos sus vecinos se hallaban incomunicados; muchas familias fuera de sus casas, y todos temiendo por sus propias vidas.
Como es natural en circunstancias calamitosas, el pueblo entero acudió al sentimiento religioso, que es verdadero consuelo en todas las aflicciones y calamidades de la vida. Deseaba, siguiendo las venerandas tradiciones de sus religiosos antepasados, que se tragesen á la Santísima Vírgen de Monserrat, su patrona, á la santa iglesia catedral, y se arrojase al rio el ramo prodijioso que contuviese las aguas.
Por mi parte y la del Ilmo. cabildo se satisfizo esta necesidad que sentia el pueblo, y manifestó por medio de sus muy dignos autoridades. Acompañado del señor juez de primera instancia, señores alcalde y tenientes, rejidores, comandante de armas, de muchas otras personas de distincion y de un pueblo numeroso; venciendo dificultades y peligros, conseguimos traer la santa imágen, y á las diez de la noche, prévia las oraciones de costumbre, el ramo fué arrojado por mi mano al rio, notándose muy luego el descenso de las aguas.
Al dia siguiente 19 salimos divididos en comisiones á recorrer muchos partidos de la huerta que se hallan anegados y careciendo de alimento. Afortunadamente no tenemos desgracias personales que lamentar, aunque sí las de muchas familias que han perdido cuanto tenian en sus casas, y las cosechas pendientes que han sido arrastradas por las aguas; por lo que ruego á V. E. se sirva poner en conocimiento del Excmo. señor ministro á quien corresponda, á fin de que, si es posible, se destine alguna cantidad que aminore estas pérdidas.
Debo igualmente manifestar á V. E. para gloria de la institucion y para que sea pública la recta administracion del gobierno de S. M. (Q. D. G.), que los guardias civiles han prestado muy señalados servicios en estos dias acudiendo sin descanso y adonde la necesidad los llamaba; cubiertos á veces de agua hasta mas de la cintura entre los que no deben olvidarse los prestados por Timoteo Guio, capitan graduado de comandante que acudió voluntariamente desde Almoradí, donde estaba con licencia, esponiéndose muchas veces al atravesar las acequias, y teniendo la desgracia de que se desplomara un puente bajo sus piés al tiempo de pasarlo.
Acompaño á V. E. lista de los nombres de estos beneméritos guardias, que se han ganado el aprecio y gratitud de cuantos hemos presenciado sus reforzados servicios y de toda la poblacion.»
Nota de los nombres de los beneméritos guardias civiles que mas se han distinguido por sus señalados servicios en la inundacion del Segura que acaba de esperimentarse:
Don Timoteo Guio, capitan graduado de comandante.—Miguel Garcia, sargento primero.—Ramon Pojalte Amat, cabo primero.—Vicente Gomez Botella, guardia de segunda.—Antonio Armenta Diaz, id.—Vicente Savilla Riestra, id.—Tadeo Perez Pardo, id.—Jaime Pascual Mena, id.—Valeriano Perez Ramos, id.—Francisco Hernandez Sanchez, id.
«—Dice un periódico de Sevilla:
«Segun noticias que tenemos por fidedignas, el viernes á las once de la mañana, llegó á esta capital, de Madrid, el tapicero de S. M. la Reina; é inmediatamente se trasladó al Alcázar, con cuyo administrador estuvo visitando todo el edificio, que aparece se ha esterminado casi todo con esteras finas de junco. Las pocas personas que ayer sabian esta noticia, juzgan que en nada altera el viage del Rey Francisco de Nápoles, si ó se preparaba el Alcázar para recibir dignamente al señor Infante don Sebastian, cuyo enlace, segun cartas de Madrid, habrá de efectuarse el 20 de octubre. Acaso S. A. y su augusta esposa vengan á pasar en Sevilla los primeros meses de su matrimonio: esta es al ménos la version mas acreditada.»
Desastre en Guardamar e Incomunicación
«—Tambien en Guardamar se han sufrido desgracias y daños considerables por efecto de las avenidas, habiendo las aguas arrebatado cuanto se oponia á su paso. Entre las cosas que ha destruido, una es el puente de silleria en el camino de Murcia, el cual fué arrancado hasta los cimientos y arrebatado por la corriente. Este accidente coloca á aquel pueblo en circunstancias muy difíciles, porque le deja incomunicado con la capital.»
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