viernes, 3 de julio de 2026

El Puente: Pleitos, riadas y supervivencia en Guardamar (1771-1929)

 

La historia del puente sobre el río Segura en Guardamar es un fiel reflejo de la lucha constante de la villa contra las fuerzas de la naturaleza y las limitaciones económicas. Su evolución nos muestra una sucesión de construcciones, reparaciones y derrumbes, siempre condicionados por el carácter indómito y las devastadoras riadas del río.

1. El Antecedente Frágil (Antes de 1772)

La necesidad de un puente era vital para la economía agrícola de Guardamar, ya que el río dividía por completo su término. Antes de la llegada de la piedra, existía una estructura primitiva de madera y mampostería que sufría constantes daños.

Las riadas de 1735, 1739 y, especialmente, la de 1758, que lo dejó totalmente inservible, evidenciaron su fragilidad. Para paliar la situación de aislamiento, se construyó una "barca chata" que funcionó como paso provisional durante dos duros años.

2. La Construcción del Puente de Piedra (1771-1779)

Ante los continuos problemas, en 1771 se inició el expediente para levantar un puente de piedra más resistente, adjudicándose la obra en 1772 al maestro Sebastián Garafulla.

Circunstancias que lo afectaron: La construcción estuvo plagada de contratiempos. La debilidad del terreno obligó a reforzar los cimientos, disparando el coste económico. Esto provocó el abandono del contratista y un largo litigio entre el Ayuntamiento y los fiadores. Un informe de los arquitectos reales en 1777 señaló deficiencias y, en noviembre de ese mismo año, una riada derribó su aguilón más débil. Hubo que esperar a una Real Provisión en 1789 para que se finalizaran las reparaciones y se diera la obra por concluida.

3. Una Vida Marcada por la Precariedad (1789-1857)

A pesar de la aparente solidez de la piedra, el nuevo puente no estuvo exento de problemas, viéndose afectado por la falta constante de mantenimiento.

Circunstancias que lo afectaron: La economía local, basada exclusivamente en la agricultura, era muy volátil. Las malas cosechas dejaban las arcas municipales vacías, impidiendo acometer las obras necesarias. Se sucedieron informes técnicos alarmantes (1826, 1844, 1850) donde el Ayuntamiento, sin recursos, imploraba ayuda a otras administraciones y a los pueblos vecinos que también lo utilizaban. Esta falta de inversión crónica y las periódicas avenidas de agua debilitaron silenciosamente la estructura.

4. El Ocaso y el Derrumbe Definivo (1857)

La historia de este puente de piedra llegó a su trágico final el 3 de marzo de 1857.

Circunstancias que lo afectaron: Una gran riada, precedida de intensas lluvias torrenciales, se llevó por delante la edificación. No obstante, la causa principal no fue solo la fuerza bruta del agua, sino el lamentable estado de conservación en el que se encontraba. Tras décadas de parches precarios, los cimientos estaban socavados. El desplome dejó a Guardamar completamente incomunicada y sumió a la población en una profunda crisis.

5. La Era del Puente Provisional (1857-1929)

Ante la urgencia del aislamiento, se levantó un paso provisional de madera apoyado sobre los maltrechos restos del puente de piedra. Lo que nació como una solución de emergencia acabó alargándose casi 80 años.

Circunstancias que lo afectaron: La escasez económica marcó esta etapa. Cada nueva riada (1860, 1879, 1884, 1895, 1898, 1900) destruía o dañaba severamente el armazón de madera, obligando a costosas reparaciones que el municipio apenas podía asumir. Las continuas inundaciones arruinaban las cosechas y empobrecían a los vecinos, impidiendo cualquier inversión de futuro. El puente se convirtió en un peligro constante, con tramos rotos que causaban accidentes y constantes quejas en la prensa de la época.

6. La Llegada del Puente de Hierro (1927-1929)

La solución definitiva llegó en el primer tercio del siglo XX gracias a la decidida intervención del Gobernador Civil, Cristino Bermúdez de Castro, y a las intensas gestiones del Ayuntamiento ante el Ministerio de Fomento.

Circunstancias que lo afectaron: La presión política logró la aprobación del presupuesto necesario para un viaducto metálico moderno. El 14 de enero de 1929 se colocó la imponente estructura de acero y, finalmente, el 11 de agosto de 1929 se inauguró oficialmente. Con sus 36 metros de luz y sus 90.000 kilos de acero, el puente de hierro supuso un hito tecnológico y la resolución definitiva a un problema secular que había lastrado las comunicaciones de Guardamar durante generaciones.

Características: Es un exponente de la ingeniería industrial de principios del siglo XX, construido en hierro forjado con cerchas remachadas sobre fábrica de mampostería. Su coste de construcción fue de 139.152,90 pesetas.

Actualmente, el puente ya no es utilizado por vehículos, aunque permanece conservado como parte del patrimonio local y sigue siendo transitable para los peatones.

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