Por: Rosa
Muros que engañan: Montesinos ante el enigma romano del cerro del castillo
La asimilación de Guardamar con Alona y cómo la mampostería medieval fue confundida con fábricas romanas e islámicas.
A continuación, desglosamos cómo Joseph Montesinos procesó los restos superficiales del Castillo de Guardamar en su Compendio Histórico Oriolano, aplicando una metodología puramente visual e ilustrada que chocó de frente con los hallazgos de la arqueología científica moderna en el siglo XXI.
1. La Catalogación Textual: La Obsesión por Alona y los Fragmentos Romanos
Frente a las murallas y torreones del cerro de Guardamar, el canónigo aplicó un método comparativo basado en la analogía clásica:
2. Los Errores de Interpretación según la Arqueología Moderna
Las excavaciones sistemáticas intensificadas a partir de finales del siglo XX por la Universidad de Alicante y el Museo Arqueológico de Guardamar (MAG), han desmontado el esquema cronológico de Montesinos:
El "Discrepancia Arqueológica"
✕ Filiación cronológica errónea (El origen islámico): La arqueología del siglo XXI ha demostrado que el poblamiento fortificado del cerro no arranca en época romana, sino en el período islámico (siglo X d.C.). Nace como asentamiento califal y adquiere su dimensión de gran fortaleza en época bajomedieval cristiana (siglo XIV). Montesinos borró este denso estrato medieval para saltar directamente a la Antigüedad clásica.
✕ El fenómeno del acarreo (Materiales descontextualizados): Las basas, sillares e inscripciones romanas embutidas en las murallas no pertenecían a un edificio clásico construido en la cumbre. Procedían de los yacimientos de la llanura aluvial y la costa. Los constructores medievales y modernos simplemente subieron esas piedras al cerro porque eran material excelente y ya tallado.
✕ La falsa ubicación de Alona: La filiación de Guardamar con la Alone de las fuentes clásicas carece de sustento arqueológico firme en el cerro. Los restos materiales no muestran una ocupación urbana o portuaria clásica que justifique dicha capitalidad en ese punto exacto durante el Alto Imperio.
El Valor Residual ante la Catástrofe de 1829
A pesar de sus fallos de asignación cultural, el texto de Montesinos es un documento de rescate crítico por una razón catastrófica: el terremoto de 1829. Apenas un año después de su muerte, los seísmos destruyeron por completo el Castillo de Guardamar y la villa que alojaba. Los muros, torres y portadas que él midió y describió quedaron sepultados para siempre. Su crónica es, literalmente, la última fotografía fija de la fisonomía del castillo antes de su práctica desaparición física.
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