Cotorras en la Vega Baja: dos especies, un mismo hogar
La cotorra ventigris y la cotorra de Kramer conviven en las pinadas de Guardamar del Segura
La fotografía que nos regala Francisco Javier desde la pinada de Guardamar del Segura es mucho más que una bonita estampa. En ella se esconde un interesante fenómeno ecológico: la convivencia de dos especies de cotorras exóticas que han encontrado en nuestros pinos un lugar donde prosperar. Desde el punto de vista biológico, identificar correctamente a cada una nos ayuda a entender mejor sus dinámicas y su impacto en el ecosistema.
🦜 Dos especies, dos orígenes
En la imagen y en la zona de la Vega Baja podemos encontrar dos especies bien diferenciadas. Ambas son exóticas, pero cada una tiene su propia historia y características:
1. Cotorra ventigris (Myiopsitta monachus)
Origen: Latinoamérica (Argentina, Brasil, Uruguay, etc.).
Es la especie más común y la que construye los grandes nidos comunales de ramas que se ven en la foto. Su plumaje es de un verde brillante con la frente, mejillas, garganta y pecho de un tono grisáceo. Mide entre 28 y 31 cm y pesa entre 120 y 140 gramos. Su pico es de color ocre o naranja. Es una especie muy adaptada a entornos urbanos y periurbanos.
2. Cotorra de Kramer (Psittacula krameri)
Origen: África subsahariana y sur de Asia.
Es una cotorra de tamaño similar (unos 40 cm incluyendo la cola larga y puntiaguda), de color verde pero con una característica anilla negra y rosada en el cuello (en los machos adultos). Su cola es larga y escalonada, y su pico es rojo intenso. A diferencia de la ventigris, no construye nidos comunales; anida en huecos de árboles, aunque a veces ocupa nidos abandonados de otras aves.
🔍 En la foto de Francisco Javier, el gran nido de ramas pertenece a la cotorra ventigris. Sin embargo, en los alrededores es muy probable que también se muevan ejemplares de cotorra de Kramer, que aprovechan los recursos del pinar sin construir estas grandes estructuras. Ambas especies compiten por alimento y espacio, lo que añade un elemento de interés ecológico a la observación.
🏗️ Ingeniería comunitaria: el nido de la ventigris
La cotorra ventigris es una de las pocas especies de loros que construye sus propios nidos comunales con ramas. Esta capacidad la diferencia claramente de la cotorra de Kramer, que anida en huecos. Los detalles de esta arquitectura son fascinantes:
🏘️ "Urbanizaciones" de ramas: Lo que ves en la foto no es un nido individual, sino una colonia donde decenas de parejas conviven. Por fuera parece un caos de leña, pero por dentro está perfectamente organizado.
🚪 Cámaras independientes: Cada pareja tiene su propia habitación con entrada independiente, orientada hacia abajo o hacia los lados para protegerse de depredadores y de la lluvia.
🌿 Materiales flexibles: Usan ramitas finas, espinosas o flexibles, a menudo arrancadas de árboles vivos, y las entretejen con el pico con gran destreza.
📈 Crecimiento continuo: El nido nunca se termina; la colonia añade ramas todo el año, llegando a pesar cientos de kilos, lo que puede poner en peligro las ramas que lo sostienen.
🌍 Adaptación al Mediterráneo: La ventigris ha encontrado en la pinada y los palmerales de la Vega Baja el hábitat perfecto para prosperar, mientras que la cotorra de Kramer prefiere zonas más arboladas con huecos para anidar.
⚠️ Especies exóticas invasoras: luces y sombras
Ambas especies están incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Su presencia, aunque fascinante desde el punto de vista biológico, plantea desafíos:
- Competencia con autóctonas: Pueden desplazar a aves como el cernícalo, la grajilla o el mochuelo, que necesitan huecos para anidar.
- Daños agrícolas: Se alimentan de frutas, cereales y semillas, causando pérdidas en cultivos.
- Riesgo para el arbolado: El peso de los nidos de la ventigris puede romper ramas o derribar árboles.
Sin embargo, desde el conocimiento ecológico también reconocemos su valor como modelos de estudio de comportamiento social y adaptación. La convivencia de ambas especies en un mismo espacio ofrece una oportunidad única para observar cómo dos estrategias de vida diferentes (nidificación comunal vs. uso de huecos) compiten y se ajustan en un entorno cambiante.
📸 Una imagen que nos invita a observar con detalle
La fotografía de Francisco Javier no solo captura la majestuosidad del nido comunal, sino que nos recuerda la importancia de saber mirar. Distinguir entre una ventigris y una Kramer no es solo un ejercicio académico: nos ayuda a entender cómo interactúan las especies, qué recursos utilizan y cómo podemos gestionar su presencia para minimizar los conflictos.
La próxima vez que pasees por la pinada de Guardamar, levanta la vista y fíjate no solo en el tamaño del nido, sino en los detalles: el color del pico, la presencia o no de anilla en el cuello, la forma de la cola. Allí arriba, dos mundos diferentes conviven en un mismo árbol.
¡Gracias, Francisco Javier, por compartir esta maravilla y por despertar nuestra curiosidad ornitológica!
🔬 Comparativa rápida: Cotorra ventigris vs. Cotorra de Kramer
| Característica | Cotorra ventigris (Myiopsitta monachus) | Cotorra de Kramer (Psittacula krameri) |
|---|---|---|
| Origen | Latinoamérica | África y sur de Asia |
| Tamaño | 28–31 cm | Hasta 40 cm (incluida cola) |
| Coloración distintiva | Frente y pecho grisáceos; pico ocre/naranja | Anilla negra y rosada en el cuello (machos); cola larga; pico rojo |
| Tipo de nido | Comunal de ramas, con cámaras independientes | Huecos de árboles (no construye nidos de ramas) |
| Comportamiento social | Vive en colonias numerosas | Puede formar bandadas, pero anida en parejas aisladas |
| Estado en España | Especie exótica invasora | Especie exótica invasora |
Entrada publicada en La Vega Baja Natural · 20 de julio de 2026
Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web
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