EL CASINO DE TORREVIEJA: EL ALMA DE UN PUEBLO DESDE 1896
Fragmento de «Aquello que fuimos y aquello que vivimos» (La Torrevieja romántica) · Jaime Vera López, 2019
UN EDIFICIO, UN SIGLO DE HISTORIA
Si hay un referente de peso en los veranos torrevejenses de todas las épocas, ese es sin duda «El Casino». Y digo del verano porque su terraza albergaba una frenética actividad, dada su privilegiada situación frente al mar; pero esta entidad gozaba de muy buena salud también en invierno, siendo el corazón de la vida social de la villa.
El edificio data concretamente del año 1896, con una arquitectura que podemos denominar Modernismo Valenciano, de planta baja y una altura. Destaca en su entrada la puerta de estilo modernista flanqueada por tres columnas, y las puertas talladas por ebanistas alicantinos, con curiosas alegorías de gran belleza.
SALONES, ARTE Y TRADICIÓN
El lujoso salón principal o de baile estaba decorado con un hermoso techo de escayola pintada y mobiliario señorial, obra del veterano carpintero torrevejense Félix Carcaño. Allí solía encontrarse a este señor leyendo el ABC, el Yá o El Alcázar, degustando su café y su copa de Magno mientras fumaba su puro.
En esas mismas estancias, decoradas con reproducciones de Goya del pintor torrevejense José Hodar, brillaba una lámpara de lágrimas de cristal que iluminaba los fastuosos bailes de Nochevieja, amenizados por orquestas como Los Player´s, la Orquesta Medianoche o la Scanya. Al fondo, siempre el majestuoso piano de cola.
Destaca también el Salón Árabe, levantado en 1901 de clara influencia nazarí, con mobiliario del maestro carpintero conocido como «Rate», siendo uno de los rincones más acogedores del recinto.
ARRIBA: JUEGO, LECTURA Y VISTAS A LA BAHÍA
Subiendo una escalera de mármol y barandilla forjada, se accedía a la biblioteca, sala de billares y a la amplia sala de juego. Allí se celebraban timbas de póker que reunían a gente de toda la comarca: prohibido por el régimen, pero siempre tolerado. Allí nació también el juego del «bis-bis», una especie de bingo ideado por los hermanos Baeza —«Los Diablillos»—, que se practicaba de forma clandestina.
PERSONAS QUE DIERON ALMA AL CASINO
No podemos olvidar a figuras entrañables como Pepe Fortepiani, el conserje por excelencia; o Enrique, el camarero que sirvió durante décadas: siempre impecable, con una memoria prodigiosa para las comandas y una destreza increíble manejando la bandeja, sin olvidar nunca su bayeta, abrechapas y palillos.
GUERRA, RECUPERACIÓN Y VIDA CULTURAL
Durante la Guerra Civil el edificio sirvió de cuartel al ejército republicano; al terminar el conflicto fue restaurado. En tiempos de paz, su agenda no dejó de crecer: exposiciones de pintura, conferencias, conciertos y tertulias inolvidables en su terraza, siempre acompañadas de cafés, aperitivos y una repostería de reconocido prestigio.
El Casino de Torrevieja es mucho más que un edificio: es el testimonio vivo de una forma de ser, de convivir y de celebrar que ha permanecido en la memoria de generaciones de torrevejenses.
Texto: Jaime Vera López · Maquetación: Rosa María González
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