El Secreto bajo las Dunas
Un viaje a través del tiempo en Guardamar
En Guardamar del Segura, las dunas litorales no solo actúan como un paisaje natural, sino como un auténtico guardián de la historia. Recientes investigaciones en el yacimiento de El Moncayo y la Torre del Descargador han sacado a la luz uno de los descubrimientos más relevantes de los últimos años: un complejo donde la historia romana y la islámica conviven físicamente.
1. La Villa Romana: El esplendor del litoral
La base del yacimiento es una villa rústica romana que revela dos momentos constructivos distintos.
- • Fase Clásica (Siglos I al IV d.C.): El asentamiento funcionó como un motor económico dedicado a la explotación de recursos marinos, incluyendo la pesca y la producción de salazones, aprovechando su ubicación estratégica.
- • Tardoantigüedad (Siglos V al VI d.C.): Tras la crisis del siglo III, el asentamiento mostró una resiliencia sorprendente, adaptándose a las nuevas dinámicas del Bajo Imperio. Se caracteriza por una planta compleja y estancias cuadrangulares que confirman la importancia del enclave.
2. El Hiato: El silencio de las dunas
Entre los siglos VI y VIII, el asentamiento entró en un progresivo declive hasta su abandono total. Este lapso de tres a cuatro siglos resultó crucial: al quedar las estructuras romanas deshabitadas, fueron cubiertas paulatinamente por sedimentos y arena. Este proceso de enterramiento fue, irónicamente, el factor que garantizó su conservación, protegiendo los muros y cimientos frente al expolio y la erosión hasta ser redescubiertos.
3. La huella islámica: Una reocupación estratégica
En los siglos X y XI, durante el periodo califal y taifa, el lugar fue objeto de una "reocupación estratégica". Los constructores medievales no eligieron el lugar al azar; aprovecharon la elevación natural y, sobre todo, la cimentación de piedra de la villa romana para asentar sus propias estructuras.
- • La Torre del Descargador: Construida en tapial, esta fortaleza no solo servía como punto de vigilancia costera, sino también para el almacenamiento de bienes, integrando los muros romanos como base técnica.
- • La Mezquita de El Moncayo: En el mismo sector se ha documentado una pequeña mezquita, similar a las halladas en el Ribat Califal de Guardamar, lo que indica que el área mantuvo una relevancia religiosa y social central durante la ocupación andalusí.
Un legado compartido
Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Guardamar junto al INAPH de la Universidad de Alicante, con el respaldo de la Generalitat Valenciana y el Servicio Provincial de Costas, permitiéndonos comprender hoy este palimpsesto arquitectónico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario