martes, 11 de agosto de 2026

El nombre y el pueblo: San Pedro del Pinatar

🏝️ El nombre y el pueblo: historia de San Pedro del Pinatar

"Nombre de árbol, nombre de santo y nombre de municipio: así se escribe, capa a capa, la historia de San Pedro del Pinatar."

📍 Nota histórica redactada desde el Campo de Cartagena y la Huerta de Murcia.


San Pedro del Pinatar, historia entre dos mares

🏝️ San Pedro del Pinatar, entre el Mediterráneo y el Mar Menor · Ilustración: IA. Por: Rosa

Mirado en el mapa, San Pedro del Pinatar es un punto pequeño entre dos mares: el Mediterráneo abierto y el Mar Menor, la antigua Albufera. Pero ese pequeño punto es, en verdad, un compendio de veinte siglos que apenas caben en sus 21 kilómetros cuadrados. Aquí confluyen la sal, el pescado y la frontera; y de esas tres cosas nacen, a la vez, su nombre y su pueblo.

1. El nombre viejo: "El Pinatar", un paisaje que se nombra solo

Antes de que hubiera santo alguno en el topónimo, la comarca se llamaba sencillamente El Pinatar. No era un capricho de los escribanos: era una descripción del terreno.

Lo confirma nada menos que Alfonso XI en su Libro de la Montería (primer tercio del siglo XIV), cuando describe la zona como "una espesa masa forestal donde en invierno se caza el jabalí". Un monte de pinos cerrado llegaba hasta la costa, y a esa masa de pinos se debe el gentilicio con el que hoy nos reconocemos: pinatarenses.

La etimología tiene matices que hacen pensar. Algunos filólogos recuerdan que el "agrotopónimo forestal" Pinatar —lugar poblado de pinos— guarda un curioso paralelo con la enigmática ciudad de Thyar, de la que se ha dicho que significa "lugar poblado de cedros": dos especies de conífera mediterránea para dos topónimos hermanos. Sea como fuere, el pinar fue el primer nombre, el nombre de paisaje, anterior e independiente de cualquier asentamiento urbano.

2. Tierra habitada desde mucho antes que el nombre

Ese paisaje no estuvo vacío nunca. No hay que confundir "El Pinatar" como topónimo documentado con el silencio de quienes lo habitaron antes de dejar palabra escrita.

La arqueología subacuática ha resultado clave: en los fondos pinatarenses se han hallado ánforas, pecios y balsas de decantación que testimonian el paso de navegantes fenicios, griegos, tirios y púnicos, que surcaron este litoral desde hace unos 2.700 años.

Pero el verdadero motor de la historia es la sal. Los romanos fueron los pioneros en su explotación (también se ha formulado la hipótesis de un aprovechamiento previo cartaginés), y sobre esa base se levantó una villa industrial dedicada a la salazón de pescado y a la elaboración del "garum", el célebre condimento que se exportaba a Roma. La llamada Vía Augusta pudo pasar junto a la vega de la explotación, pues unía Cartagena con Roma. La materia prima de todo ello —las Salinas, conocidas en época romana como las salinas de Patnía— se ha mantenido en explotación hasta hoy: es, probablemente, la industria más antigua que conserva la comarca.

Vinieron después los árabes, que dejaron en el Mar Menor su huella más perdurable: las encaiñizadas, laboriosos sistemas de pesca con estacas y cañizo con los que se capturaban mújol y otras especies, un arte que se mantiene vivo en la actualidad.

3. Frontera entre coronas: El Pinatar, puerto de Murcia

La Edad Media convierte El Pinatar en un lugar decisivo por razones que nada tienen que ver con el mar: su posición fronteriza.

En 1243, las Capitulaciones de Alcaraz integran el reino de Murcia en la Corona de Castilla. Pero la frontera con Aragón queda mal definida, y los tratados de Torrellas (1304) y Elche (1305) la fijan precisamente atravesando estos campos. Señalan incluso un hito singular: una barra colocada sobre un peñasco en el mar, llamada El Mojón, que marcaba dónde terminaba un reino y empezaba el otro. Por esa linde corría la Vereda Real, un camino de ganado trashumante que bajaba desde la Serranía de Cuenca para invernar en la dehesa de la Albufera.

En esta época El Pinatar figura en los documentos como uno de los puertos de la ciudad de Murcia —junto a Los Alcázares— por donde se desembarcaba el trigo que abastecía a la capital. Las salinas y pesquerías eran administradas por el Concejo murciano. Hablamos, pues, de una pedanía costera sometida a una ciudad interior, vocación que acompañará al lugar durante siglos.

4. De "El Pinatar" a "San Pedro del Pinatar": la ermita que dio el santo

El nombre completo llega a principios del siglo XVII, y lo trae la devoción de un oficio: la pesca.

En el XVII se levanta en el campo de El Pinatar una ermita bajo la advocación de San Pedro Apóstol, patrón de los pescadores —y de eso vivía la mayoría de los habitantes del caserío. La promovieron con especial impulso los frailes franciscanos, en plena campaña de misiones por el Campo de Murcia. Los lugareños se fueron agrupando alrededor de la sencilla torre de aquella ermita, y a partir de entonces el lugar comenzó a llamarse San Pedro del Pinatar.

Tampoco aquí conviene simplificar la fecha. La ermita se erige a inicios del seiscientos, pero los ritos administrativos llegan despacio: en 1709 se nombra a su primer capellán fijo (don Francisco Sáez); en 1787 se abre el primer registro parroquial, todavía dependiente de San Javier.

La torre era, además, necesidad y escudo. Frente al azote de los piratas berberiscos, que desembarcaban con facilidad en la Albufera para saquear y llevarse botín, Felipe II promulgó en Aranjuez, el 6 de junio de 1592, una Carta Pragmática mandando levantar una torre vigía en El Pinatar. La Torre del Pinatar se construyó en 1602 y, artillada y guarnecida hasta bien entrado el siglo XVIII, formó parte de una cadena defensiva que recorría la costa desde la Torre de la Horadada hasta Águilas. Aparece, símbolo, en el escudo municipal, junto al pino que recordaba el monte originario.

5. Señoríos, feria y reliquias ilustres

Durante la Edad Moderna, El Pinatar sigue siendo lugar de realengo del término de Murcia —es decir, de la Corona, no de un señorío particular—, aunque hubo propiedades señoriales en su término. La Guerra de Sucesión (1701-1714) dejó su impronta: el duque de Berwick, general borbónico vencedor en Almansa, recibió tierras que alcanzaron parte de este rincón, de donde nace una relación de la nobleza con el lugar que duraría hasta nuestros días.

El siglo XVIII trae esplendor y sosiego: disminuyen los ataques corsarios, crece la población y se reforma la iglesia, donde se instalan retablos barrocos y la imagen de San Pedro del imaginero Francisco Salzillo. A instancias de una incipiente burguesía local —el municipio aún no existía—, el monarca Carlos IV concedió en 1796 una feria anual por San Pedro, que se sigue celebrando en las fiestas patronales.

6. 1836: el pueblo se hace municipio

Durante siglos San Pedro del Pinatar fue "lugar de realengo del término de Murcia", una dependencia que en el XIX se hará insostenible.

Al amparo de la Constitución de 1812 hubo un primer intento de constituirse en municipio, abortado por el retorno del absolutismo. Muerto Fernando VII y restaurada la senda liberal, el esfuerzo se retomó y cuajó: el 16 de septiembre de 1836, don Ignacio Compagni, comandante de armas del Campo de Cartagena, recibió juramento a los compromisarios y alcaldes pedáneos, que eligieron como primer alcalde a don José Imbernón Ruiz, con un ayuntamiento constitucional de concejales y síndico. Queda el acta fundacional, conservada, como testimonio del nacimiento del municipio.

7. Del veraneo de Castelar al parque regional

La historia contemporánea de San Pedro del Pinatar es la de su transformación en balneario y refugio. Las epidemias de terremotos (1829) y de cólera en la región llevaron a que, libre del contagio, familias de Murcia y Cartagena fijaran aquí su residencia estival. En 1857 se obtuvo la Aduana Marítima, y El Mojón fue habilitado como embarcadero de cabotaje.

El siglo XIX deja también una de sus imágenes: Emilio Castelar, presidente del Poder Ejecutivo de la I República, falleció en 1899 en la Casa del Reloj (la villa de San Sebastián de la familia Servet-Spottorno), que hoy es restaurante. Junto a él pasaron por aquí el barón de Benifayó, la familia mencionada, nobleza y burguesía en busca del clima y de los baños de lodo de las salinas.

Las salinas siguieron su propio pulso: tras siglos de regalía real, dejaron de ser monopolio del Estado en 1869-1879; las adquirió en 1880 el empresario Manuel García Coterillo (de ahí "Salinas del Coterillo"), luego la Mancomunidad de Salinas Marítimas (1905) y finalmente Salinera Española (1920), que las explota hasta hoy. En 1925, Alfonso XIII concedió a San Pedro del Pinatar el tratamiento de Excelentísimo. Y en 1985 se declaraba el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, la zona húmeda más importante de la Región.

📖 Conclusión: un nombre en dos tiempos

La historia del nombre de este pueblo es, en realidad, la historia de dos nombres superpuestos en el tiempo, y ambos dicen la verdad del lugar:

  • "El Pinatar" — el paisaje: un monte de pinos entre dos mares, descrito ya por Alfonso XI en el siglo XIV. Un topónimo de naturaleza, anterior a la villa.
  • "San Pedro" — el oficio y la fe: la ermita que los franciscanos levantaron a principios del XVII bajo la advocación del apóstol pescador, y en torno a la cual se agruparon los salineros y pescadores que dieron vida definitiva al pueblo.

Al "San Pedro del Pinatar" le falta aún el paso administrativo: la segregación de Murcia y la constitución del Ayuntamiento, el 16 de septiembre de 1836, con José Imbernón Ruiz como primer alcalde. Desde entonces, la pequeña población entre dos mares dejó de ser una pedanía costera de la capital para comenzar a ser, con pleno derecho, el pueblo que hoy conocemos.

Nombre de árbol, nombre de santo y nombre de municipio: así se escribe, capa a capa, la historia de San Pedro del Pinatar.

📚 Fuentes consultadas: Región de Murcia Digital (Fundación Integra) — Historia por edades y Acta de constitución del Ayuntamiento (1836) · Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar — "El municipio" y "Conócenos" (historia y tradición) · Wikipedia (San Pedro del Pinatar) · Revista Murciana de Antropología (Universidad de Murcia) — Las salinas marítimas de San Pedro del Pinatar y geografía histórica del término.

🏝️ Historia y toponimia de San Pedro del Pinatar · Publicado en Historia · 25 de agosto de 2026

Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web

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