🏔️ El nombre y el pueblo: historia de San Miguel de Salinas
"Nombre de santo, apellido de paisaje. Y, al fondo, un pueblo que nació tarde sobre un territorio muy antiguo."
📍 Nota histórica escrita desde la Vega Baja del Segura, tierra de frontera entre la Corona de Castilla y la de Aragón.
🏔️ San Miguel de Salinas, el pueblo más elevado de la Vega Baja · Prompter Illustration : Rosa
En lo alto de una atalaya de las estribaciones de la Sierra de Alcores, mirando hacia los llanos aluviales del Segura y hacia las lagunas de sal de Torrevieja, se levanta el pueblo más elevado de su comarca: San Miguel de Salinas. Como en tantos lugares del Bajo Segura, aquí el nombre se escribe en dos palabras que cuentan dos historias distintas: la del arcángel y la de la sal.
1. Un territorio viejo bajo un pueblo joven
Antes de que existiera pueblo alguno, estas tierras ya tenían historia. La arqueología ha localizado poblamiento humano muy antiguo: restos íberos en abundancia en los alrededores, y vestigios de un asentamiento de la Edad del Bronce, anterior al primer milenio a. C., en el Cabezo de la Mina, donde se han documentado además huellas de romanos y árabes.
"El campo de Salinas que oy llamamos es uno de los famosos campos de España... Tenían estos campos antiguamente cinco lugares en su término, Alona, Longuntia, Cartago, Thiar y Rabat."
— Custodio Montesinos (1632), apud Alquibla.
Conviene leer esta cita con prudencia de historiador: se trata de una atribución del XVII, no de un hecho arqueológico probado. Pero testimonia que ya entonces se sabía este "campo" como una tierra de poblados antiguos —esparto y sal—, y que Alona/Alonis (el mismo nombre que en el artículo anterior vimos vinculado a la Vila Joiosa) aparecía en la tradición local del Campo de Salinas. No hay contradicción que resolver aquí: son tradiciones cronísticas distintas; la investigación moderna se decanta por Villajoyosa, pero la vieja memoria oriolana lo situaba también en estas llanuras.
Ese "campo" —el secano alejado de la huerta del Segura— fue durante milenios un espacio escasamente poblado, pero valioso por lo que producía: esparto y sal, dos recursos esenciales para las economías antiguas.
2. El nombre geográfico: "de Salinas" viene de las lagunas del entorno
La segunda palabra del nombre, "Salinas", no es un capricho, sino una descripción geográfica. El término hace referencia a la ubicación de esta comarca en un amplio espacio que circunda las actuales salinas de Torrevieja y La Mata.
Hay aquí una sutileza que merece la pena aclarar: las salinas propiamente dichas no están dentro del actual término de San Miguel —quedaron en el vecino Torrevieja—, sino que lo envuelven por el sur. La propia Gran Enciclopedia Catalana lo señala al describir el término y añadir que las salinas "no tocan el término".
Así, el nombre recoge la realidad histórica de una comarca definida por sus lagunas saladas: la antigua albufera de Orihuela, la laguna de La Mata y la de Torrevieja. "San Miguel de Salinas" es, en esencia, "San Miguel, el de las salinas": un santo situado por el paisaje que lo rodea.
3. El nombre sagrado: San Miguel, el arcángel que dio nombre al lugar
La primera palabra del nombre —"San Miguel"— es un hagiotopónimo: un nombre de lugar nacido de un santo. Concretamente, del arcángel San Miguel, titular de la parroquia que está en el origen de todo.
Los documentos históricos recogen las variantes del topónimo y confirman esa evolución: San Miguel de Salinas, San Miguel del Campo o, en valenciano, Sant Miquel de les Salines y Sant Miquel del Camp. De ellas, "del Campo" deja entrever que, mucho antes de consolidarse el pueblo, el lugar era un punto en mitad del secano del Campo de Orihuela.
4. 1599: las primeras casas y la ermita
Durante siglos, el Campo de Salinas fue lugar de realengo del término de Orihuela: una tierra lejana a la ciudad, mal atendida espiritualmente. Ese vacío explica su poblamiento.
La población se inicia hacia 1599, cuando algunos propietarios de fincas de los alrededores comienzan a levantar las primeras viviendas en lo que hoy es el casco urbano. En 1600, con limosnas de los vecinos, se construye el primer edificio religioso: una ermita.
No fue un crecimiento fácil. El siglo XVII trajo tres azotes que frenaron el poblamiento: la expulsión de los moriscos (1609), las epidemias de peste y la piratería berberisca que asolaba estas costas.
5. El siglo XVIII: la parroquia y el pueblo que nació "como La Parroquia"
El verdadero nacimiento del San Miguel actual data de la segunda década del siglo XVIII, y lo cuenta con precisión el registro histórico.
- La vieja ermita, deteriorada, fue derribada en 1689; el nuevo templo se concluye en 1719 (algunos cronistas fechan la parroquia en 1722).
- El 25 de octubre de 1723, el Cabildo de la Catedral de la iglesia del Salvador de Orihuela —a la que pertenecía la ermita— decidió desmembrarla y constituirla en parroquia independiente con cura propio. Fue la primera parroquia del Campo de Salinas. Su patrón titular fue el arcángel San Miguel, y su sacerdote fundador, don José Marín, presbítero, filósofo y teólogo de la Universidad de Orihuela.
- A partir de la parroquia creció el caserío. En 1724 se edificaron las tres primeras viviendas del llamado "El Lugar Nuevo de la Parroquia de San Miguel Arcángel", junto a la iglesia, en el Pozo de Tasca; en 1727 se construyeron ocho más, firmándose contratos de enfiteusis (alquiler perpetuo) que rodean la iglesia y hoy conforman la Plaza de la Libertad (el Paseo).
De ahí proviene un dato que gustará a cualquier cronista del lugar: a los vecinos se los conocía antiguamente como "los de la Parroquia", y el lugar mismo se nombraba simplemente "La Parroquia" hasta hace pocas décadas.
En 1750 el lugar seguía siendo señorío del cabildo de la Seu d'Oriola, y en 1804 aún se registra como "señoría del capítulo de la Seu d'Oriola, dentro de la Gobernación de Orihuela".
6. 1836 (y el camino de 1813): de dependencia de Orihuela a municipio
Como San Pedro del Pinatar, San Miguel pasó de ser pedanía a ser municipio, y también por etapas.
- 1813: al amparo de la Constitución de 1812, San Miguel rompe la dependencia de Orihuela, mantenida durante toda la Edad Moderna, y logra su primer Ayuntamiento independiente. Dos años después (1815), con la restauración absolutista, se deshace.
- 1820 y 1822: en el Trienio Liberal se concede de nuevo la segregación; en 1822 se logra incluso un término municipal amojonado por la Diputación de Murcia (a cuya jurisdicción pertenecía entonces toda la comarca), a pesar de la resistencia del Ayuntamiento de Orihuela. En 1823, con el retorno de Fernando VII, se pierde todo de nuevo.
- 1836: cuando la Vega Baja pasa a la Diputación de Alicante, se crea por fin el ayuntamiento definitivo. Estamos ante el mismo año (1836) en que San Pedro del Pinatar se constituyó como municipio: ambos fueron fruto de la reorganización administrativa liberal.
A partir de ahí vinieron siglos de pleitos por las lindes con Orihuela, Almoradí y Torrevieja, que duraron más de cien años y no se cerraron hasta que, por Decreto de 4 de marzo de 1955, bajo la alcaldía de Joaquín Martínez Pérez ("El Corrina"), se aprobó la segregación de parte del término de Orihuela y su agregación a San Miguel, con deslinde el 20 de abril de 1955. Ese es el término municipal que hoy posee.
7. El pueblo de Madoz: cuevas, barracas y escasas almas
El Diccionario Geográfico de Pascual Madoz (1848) nos deja un retrato descarnado del San Miguel recién municipalizado:
"Villa con Ayuntamiento, provincia de Alicante... Situación: en una colina del campo de Orihuela, al oeste de las salinas de Torrevieja. Tiene 22 barracas de caña y madera y 77 cuevas en la peña, 8 calles y 2 plazuelas, casa ayuntamiento y dos escuelas. Población: 205 vecinos con 994 almas."
A finales del XVIII, según el Ayuntamiento, tenía unos 300 vecinos, casi todos dedicados a la agricultura de secano ("trigo, cebada, barrilla y gran cantidad de vino y aceite"). En 1900 la población era de 1.313 habitantes; 1.416 en 1930 y 2.164 en 1960.
📖 Conclusión: un nombre en dos planos
Como en los casos que hemos ido revisando, la historia del nombre de San Miguel de Salinas se resume en dos palabras que operan en dos registros distintos:
- "San Miguel" — el santoral y la fe: el arcángel titular de la parroquia que el Cabildo de Orihuela erigió en 1723 (tras la ermita de 1600), en torno a la cual creció el caserío que durante mucho tiempo se llamó, sencillamente, "La Parroquia". El pueblo nació literalmente al cobijo de su iglesia, dispuestas sus primeras viviendas de 1724-1727 alrededor de ella.
- "Salinas" — la geografía: el nombre de la comarca y de las lagunas saladas de Torrevieja y La Mata que la envuelven (aunque queden hoy fuera de su término), herencia de la vieja economía del esparto y de la sal que ya atrajo a romanos, íberos y árabes a estas llanuras del Campo de Orihuela.
Nombre de santo, apellido de paisaje. Y, al fondo, un pueblo que nació tarde —siglos XVI-XVIII— sobre un territorio muy antiguo, y que tardó todavía más en ser municipio: 1813, y sobre todo 1836, cuando dejó de ser pedanía de Orihuela. Así se escribe, en dos palabras y dos siglos, la historia de San Miguel de Salinas.
Rosa María González · Prompt engineer · Maquetador/Diseñador web
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